"Iñaki, zer urrun dagoen Liberia!"
Iñaki Williams ya saborea marcar en San Mamés
Según su agente "Iñaki Williams está tranquilo y seguirá en el Athletic"
La Juventus vigila la irrupción de Williams
Ocho de noviembre de 2015. Rezo del ´Angelus´ en los frontones. ´Misa de doce´ en ´La Catedral´. Athletic Club frente a RCD Espanyol. No digamos que “hogeitahamalau gradu”, pero sí que la parroquia, y en especial los jugadores, “izerditan blai”. Era el día. Tenía que ser. A la fuerza. Se daban todas las condiciones para que Iñaki Williams marcara uno de los goles más portentosos que mis ojos han visto en lo poco, mucho o demasiado que mi cuerpo ha vivido. Pero para entender a este león negro de 21 años, y su prodigiosa acción, tenemos que remontarnos a principios de la última década del siglo veinte… En Liberia, país africano bañado por las aguas del Atlántico y cercado por Sierra Leona, Guinea y Costa de Marfil, se está escenificando en su máxima expresión la locución latina del comediógrafo Plauto que el filósofo inglés Thomas Hobbes popularizara: “El hombre es lobo para el hombre”. Lo ha empezado a ser en 1989 y terminará de serlo en 1996, año en el que los hermanos en armas se tomarán un corto respiro a fin de acumular las fuerzas que les serán necesarias para, en 1999, emplearse a fondo en la que habría de ser llamada ´Segunda Guerra Civil´ de Liberia, que se extendería hasta el 2003. María Arthuer es una mujer que contempla horrorizada el empuje de Charles Taylor en pos de derribar la dictadura de Samuel Kanyon Doe. Cuando todo aquel espanto se acabe, cuando los notarios empiecen a contar y sumen 200.000 muertos y 1.000.000 de refugiados, Maria Arthuer ya no estará en Liberia. Poco después de iniciarse la masacre, digamos que en 1991 para que esta historia nos cuadre, María, cual ciervo herido que busca en el monte amparo, ligera de alforjas y enseres, ha huido a la hospitalaria Ghana donde será acogida en un centro de refugiados. Allí conocerá a Felix, Felix Wiliams, un ghanés del que se quedará prendada. Mientras, al mismo tiempo, en un país muy lejano, en la Santurtzi aldeana, pesquera y portuaria, Roberto Moso, líder de Zarama, banda pionera en el mestizaje del llamado rock radical vasco y el euskera, ajeno a que María Arthuer y Felix Willians se encaminan hacia la fabril anteiglesia de Barakaldo , compone una canción, música y letra, toda ella amor, toda ella cariño, dedicada a ´Iñaki´, ese chico subsahariano que él ve “caminando medio perdido por las calles de su pueblo, como si fuera un marciano, sudando la gota gorda bajo un sol de treinta y cuatro grados”. Faltan cuatro años para que Iñaki Wiliams Arthuer, el que ya golea para el Athletic de manera insultante, abra los ojos a la violenta luz de este mundo. Roberto no lo sabe. Nadie lo sabe. Ni siquiera los padres del que ahora ya es león con todas las de la ley, ésa no escrita que nos ´obliga´ a jugar solamente con jugadores vascos. El Iñaki que Roberto Moso conoce le inspira ternura cuando lo ve caminar por las márgenes de la Ría, esas que recorrían las antiguas sardineras de las que el vocalista de ´Zarama´ sabe mucho y bien. Tabernaz taberna, intentando hablar en euskera pero escribiendo en castellano: “Vendo barato”. Goizean eta gauez: “Mucho barato”. Askotan baraurik: “Todo barato”. Seguro que Roberto Moso le compraría un cinturón, unas gafas, una camiseta de marca muy bien imitada a aquellos chicos que renunciaban a su nombre de pila para ser conocidos cariñosamente como ´Iñaki´. El 15 de junio de 1994 nació en Bilbao Iñaki Williams Arthuer. El hijo de Felix y María. Esa pareja que se conoció en un campo de refugiados de Ghana que acogía a los que huían del horror de la guerra fraticida de Liberia. ´Guerra Civil´ tristemente llamada. La primera de las dos. Ahora que reina el sosiego, abogo por un encuentro entre Roberto Moso e Iñaki Willians. En un palco vip de San Mamés. Los dos, así el cantante, escritor y periodista como el futbolista del Athletic Club, visionando en regocijo el portentoso gol a base de control malabar con sombrero y volea que tuvo que soportar el guardameta perico Pau López, un chico de su quinta; cantando, por qué no, ese himno tan hermoso que el líder de Zarama le dedicó a uno de los suyos, a un muchacho subsahariano que podría haber sido ´Wili´ a nada que la diosa Fortuna no le hubiera sonreído: “Iñaki: zer urrun dagoen Liberia!”. Liberia: “sede” del ´Ébola 2014´. Pero también patria de ese ´nueve´ al que tú, Iñaki Willians, aspiras: George Weah, espejo mágico en el que te miras con la ambiciosa intención de reconocerte. 19:57 del 12 de noviembre de 2015 Luismari Pérez, ´Kuitxi´. Ex jugador del ´Portu´ y periodista.
