Una vista al pasado para contentar a Pepe Mel

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Joel Campbell en un partido con el Betis.
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Tras la confirmación oficial del fichaje de Westermann y la probable llegada de Juan Manuel Vargas, el Real Betis va apuntalando su parcela defensiva. Maciá hace sus deberes en este aspecto y ahora la pelota está en el tejado de Pepe Mel, que es quien deberá sacar rendimiento al plantel que dispone. En el tema de las incorporaciones, el técnico madrileño era tajante: "Las necesidades del equipo son velocidad y uno contra uno. Tenemos que firmar un jugador arriba, eso es prioritario. Si nos da para hacer otras cosas, mejor, pero velocidad y el jugador de arriba tenemos que traer". Velocidad, desborde y gol, eso es lo que esperan encontrar este verano desde la entidad heliopolitana.   En su primera temporada como técnico del Betis, Mel dirigió a Jefferson Montero. El ecuatoriano ya deslumbró a los rectores verdiblancos en el choque que enfrentó al filial del Villarreal con el cuadro bético, en el que el extremo ecuatoriano se lució con dos goles que le hubiesen dado la victoria a su equipo si no llega a ser por un tanto en los minutos finales de Juan Pablo Caffa. Montero llegó al Betis en 2011 en calidad de cedido por el conjunto amarillo. Tras una campaña defendiendo la elástica de las 13 barras, tanto el futbolista como el club intentaron prolongar su vinculación, pero el Villarreal acabó traspasando al veloz extremo al Monarcas Morelia mexicano. La cesión funcionó, Montero jugó 33 partidos como bético, marcando un gol. El Betis tuvo que olvidarse del jugador pese a los constantes intentos de volver a contar con él, y tuvo que centrarse en la contratación de otros. Eso sí, de un perfil similar. Así llegó Joel Campbell a la capital hispalense procedente del Arsenal. También lo hizo como cedido. El extremo tico venía de otro préstamo, en el Lorient francés, donde ya dejó destellos de su sobresaliente nivel. Bajo las órdenes de Pepe Mel, Campbell jugó un total de 31 partidos, 21 de ellos como titular, en los que anotó tres goles. Al finalizar la campaña, el Betis tenía la intención de seguir contando con el costarricense, cuyo deseo era recíproco, pero su ficha era inasumible para los heliopolitanos. El Arsenal era el que pagaba casi la totalidad del sueldo de Campbell mientras defendía la zamarra verdiblanca, pero tras deslumbrar por la banda del Villamarín, el conjunto gunner le comunicó al Betis que debería hacerse cargo de su ficha si quería contar otra temporada más con él. Ese año, el Betis se clasificó para la Liga Europa tras una gran temporada. Joel Campbell no era el único extremo veloz con el que Pepe Mel contó en su plantilla. También llegó Juan Carlos procedente del SC Braga portugués. El madrileño es conocido como el ‘Galgo de Boadilla’, de donde es oriundo. Vivió todo tipo de situaciones en el conjunto de La Palmera, tanto la clasificación para competición europea como el drástico descenso de hace dos campañas. Llegó cedido por una temporada, pero finalmente permaneció dos, en las que jugó un montaje de 52 partidos, sin goles en su haber. ‘Juankar’, como lucía en su camiseta, acabó desempeñándose como lateral izquierdo, llegando incluso a afirmar que se sentía más cómodo en dicha posición. Pero no solo con extremos veloces contó Mel durante tal temporada. En el mercado de invierno arribó a la capital hispalense Dorlan Pabón, procedente del Parma, que ya había acordado su venta al Monterrey para la próxima campaña. El colombiano sorprendió a propios y extraños, dando muestras de una calidad que superó las expectativas de todos, y lo que propició que se le destacara como el mejor refuerzo invernal de la Liga BBVA. Velocidad, desborde y sobretodo gol, esas eran las principales características del ariete de Medellín. Pabón vio puerta en ocho ocasiones, unos números magníficos puesto que tan sólo disputó 17 envites como bético. Tras finalizar la temporada, pese a que la intención del Betis era volver a contar con sus servicios, tuvo que marchar a México. Todos coinciden en una cosa, llegaron al Betis como cedidos y ninguno se quedó tras su cesión - solo Juan Carlos, el menos destacado de todos -. Mel lo dejaba claro: "No quiero un futbolista cedido joven que tape la posibilidad de que jugadores jóvenes nuestros no puedan salir porque estás formando futbolistas de otro equipo. Ni tampoco cedidos veteranos porque la experiencia me dice que no es bueno”. En definitiva, el técnico madrileño no quiere cedidos, que, casualidad o no, son los que mejor rendimiento han dado en este sentido, en el de la velocidad y el desborde, en el de las grandes cabalgadas por las bandas del Benito Villamarín.