Bruno, el kaiser de Las Galletas

IMG_5738_opt.jpg
Bruno (izq), en el C.D. Illarra a los 14 años.
Compartir

Este sábado visita el Benito Villamarín el CD Tenerife. Un partido de reencuentros y con emociones contrapuestas para un futbolista del Betis. El central Bruno, canterano del club tinerfeño, se mide al equipo que le catapultó al profesionalismo. Prácticamente ocho años en las filas de los blanquiazules, desde el primer año de juvenil hasta la temporada pasada (con un breve paso por Teruel), que le fueron formando como persona y como jugador. Su alto rendimiento propició que en Heliópolis se fijaran en él y lo firmasen para el primer equipo. Una carrera productiva, aunque con baches que le llevaron incluso a plantearse el dejar el fútbol. [galeria_jm path="BrunoBetis"] Natural de Las Galletas, un pequeño pueblo de alrededor de 6.000 habitantes, situado a 56 km de Tenerife, el central fue una de las grandes promesas de su promoción. Ya desde pequeño llamó la atención por su físico y su potencia que desplegaba en el CD Ibarra, equipo cercano a su localidad. Pese a que el fútbol era su pasión, lo compaginaba con otros deportes, como el surf, o las motos. Sin embargo, a los 15 años, el Tenerife llamó a su puerta. En el club blanquiazul quedaron prendados con su forma de defender, y Bruno aceptó el reto.  Un reto sacrificado, pues desde su casa a Tenerife había 45 minutos por carretera, y sus familiares, por motivos laborales, no podían llevarlo. Tenía que buscarse la vida para ir a entrenar. Durante las primeras semanas, el padre de un compañero de equipo se ofreció a transportarlo. "¡Era una locura, iban siete personas en un Jeep al entrenamiento! El pobre llegaba reventado", relata la madre del jugador a ElDesmarque entre risas. A las pocas semanas, el club, consciente del hecho, decidió colocar un autobús para los canteranos. "Salía de casa a las tres de la tarde, y llegaba a las nueve de la noche, se tiraba toda la tarde fuera. El bus iba parando en cada pueblo. Sin embargo, él tenía ilusión por lo que hacía", añadió. Bruno formó parte de la última generación de oro de la cantera del Tenerife. Su División de Honor fue el último juvenil blanquiazul que se alzó campeón de Liga en la región canaria (desde entonces, monopolio absoluto de Las Palmas), y además, semifinalista de la Copa del Rey. Precisamente, fue eliminado de esta competición por el Sevilla FC de los Rodri, Luis Alberto, Campaña y compañía. En la ida, lograron empatar 1 a 1, pero en la vuelta, los rojiblancos les endosaron cuatro goles. Al año siguiente, pasó a formar parte del equipo C, y al posterior, del B, haciendo la pretemporada con el primer equipo. Sin embargo, el descenso del club tinerfeño a 2ª B le frenó la progresión. Él quería jugar en el primer equipo y no en Tercera, pero las puertas, de momento, estaban cerradas. A falta de un año para finalizar su contrato, tomó una medida desesperada: buscar una salida.

A los 19 años, llegó el peor momento de su carrera

El Tenerife no estaba dispuesto a poner de su parte, pero finalmente, optó por cederlo al C.D. Teruel, de Segunda B. Posiblemente, el año más complicado de la carrera profesional de Bruno. El canario se planteó incluso dejar el fútbol, según su madre. "Lo pasó realmente mal. El Teruel y el Tenerife se retrasaban constantemente con los pagos, y Bruno estaba en una ciudad nueva, con 20 años, y con problemas económicos. Le teníamos que pasar dinero para que pudiese subsistir". Un año que sin duda le hizo madurar como persona, que comenzó como suplente, y que finalizó como indiscutible. De hecho, su equipo estuvo a punto de lograr clasificarse para los puestos de Play Off de ascenso a Segunda división. Precisamente, allí coincidió con Víctor Salas, exjugador del Sevilla y gran amigo del central.  Año duro, que fortaleció a Bruno. Al finalizar la temporada, recibió la llamada del Tenerife, y contra todo pronóstico, renovaron su contrato. Comenzó a jugar en el primer equipo con Álvaro Cervera en Segunda B, donde disputó 40 partidos y logró el ascenso a Segunda división. Una vez allí, militó otra temporada más en el club tinerfeño como titular indiscutible. Una vez finalizado su contrato, Bruno tomó la determinación de cambiar de aires. Su nivel el curso pasado, donde estuvo considerado entre los mejores centrales de la categoría, llevó a Alexis a fijarse en él. En la familia del jugador nunca olvidarán la dificultad del año en Teruel, y se alegran plenamente de que la situación cambiase. Tras su vuelta a Tenerife, su ambición por mejorar le hizo prepararse con un entrenador personal aparte de las sesiones habituales con el equipo para mejorar físicamente. Una evolución que le ha permitido un incremento en sus cualidades. En el Betis, tras un comienzo titubeante, Bruno se ha hecho con la titularidad firmando grandes actuaciones. Son ya cinco partidos consecutivos sin encajar un gol los que lleva la zaga verdiblanca, y el de Las Galletas tiene buena parte de culpa en ello. Este sábado recibe al club que lo formó, del cual guarda un grato recuerdo. La familia del jugador le acompañará en un encuentro tan especial, aunque no tienen duda sobre a quién animarán: "Desde el primero al último, ¡Vamos con el Betis!".  Seguir a @angelaguado90