Michael Schumacher mejora una década después de su accidente: se comunica con parpadeos y comprende cosas de su alrededor
La situación física de Michael Schumacher sigue siendo una gran incógnita, pero hay una gran actualización sobre su estado
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Michael Schumacher sufrió hace más de una década un fatídico accidente que cambió de manera radical su vida. El alemán se cayó esquiando y el duro golpe le provocó una grave lesión cerebral. Desde ese preciso instante, la evolución y el estado del alemán pasó a un estricto secretismo. Únicamente, durante todos estos años, la información sobre él ha llegado por parte de los más allegados o familiares. Sin dar muchos detalles de cómo está él realmente, esas informaciones se basaban en la continua lucha por la que sigue pasando Schumacher. Pese a ello, el alemán sigue vivo y, según cuentan desde Inglaterra, más consciente que nunca.
Esta última hora de su estado de salud la cuentan en el Daily Mail Sport. Ahí se detalle que el heptacampeón del Mundo de Fórmula 1 ya no estaría postrado permanentemente en la cama, sino que su personal médico le hace desplazarse en una silla de ruedas. Todo, desde su mansión en Mallorca. Esto hace ver que la evolución de Michael es patente y, sin llegar a un punto de dependencia, Schumacher avanza lento pero bien.
Michael Schumacher 'recupera' la comunicación
Uno de los puntos más alentadores de la investigación que se publica desde Inglaterra tiene que ver con su comunicación. Desde que tuvo el fatídico accidente, Schumacher perdió por completo esa capacidad. Una lesión a nivel cerebral es radical en ese aspecto, y no siempre el paciente vuelve a tener una vida normal relacionada con la comunicación. En ese sentido, el Dayli Mail apunta que ha empezado a comunicarse a través de parpadeos y que cada vez es más consciente de lo que pasa al rededor suyo. "No se puede estar seguro de que lo entienda todo porque no puede contárselo a nadie. La sensación es que entiende algunas cosas que suceden a su alrededor, pero probablemente no todas", explican.
La cruda realidad es que Schumacher nunca volverá a estar como antes. El secretismo con su situación seguirá siendo sepulcral, y ni amigos o familiares explicarán con detalles cómo está el alemán. Si bien la evolución, tras muchos años, parece ser clara, el camino que aún tiene por delante es complejo de superar.
