El BMW más elegante de la era moderna de la marca es de 2020

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Cuando BMW presentó el Serie 4 Coupé de segunda generación en junio de 2020, casi toda la conversación se concentró en su enorme parrilla vertical. El detalle resultaba provocador, pero ocultaba una carrocería de proporciones especialmente logradas: capó largo, techo bajo, cabina retrasada y una trasera ancha que parecía apoyarse sobre las ruedas.

Con el paso del tiempo, el frontal ha dejado de resultar tan extraño y el resto del diseño ha ganado protagonismo. Frente a los SUV de líneas recargadas y a los BMW posteriores con formas todavía más rotundas, aquel Serie 4 conserva una elegancia deportiva difícil de repetir.

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Las proporciones sostienen todo el diseño

El coche mide más que la generación anterior y aumenta su distancia entre ejes, aunque mantiene voladizos contenidos. El parabrisas arranca bastante atrás y el capó se extiende hasta unos faros muy finos. Esa distancia visual entre el eje delantero y el habitáculo recuerda a los grandes cupés clásicos de la marca.

La línea del techo cae de forma continua hasta el maletero sin crear un escalón brusco. Las ventanillas tienen un marco estrecho y terminan en el conocido quiebro de Hofmeister, un detalle pequeño que conecta el coche con décadas de diseño BMW. Los laterales utilizan pocas líneas y dejan que la luz dibuje las superficies.

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Detrás aparecen pilotos horizontales, pasos de rueda marcados y un paragolpes que refuerza la anchura. Incluso las versiones sencillas mantienen una postura asentada. No necesita un enorme alerón ni piezas negras pegadas sobre la carrocería para parecer rápido.

La parrilla discutida terminó dándole identidad

Los dos riñones crecen hacia abajo y ocupan casi toda la altura del frontal. En 2020 rompían con la discreción del Serie 3, aunque BMW defendió su relación con cupés históricos y la necesidad de separar visualmente ambos modelos. El marco vertical contrasta con los faros estrechos y hace que el capó parezca todavía más largo.

No todos los acabados le sientan igual. En colores oscuros y con molduras discretas, la parrilla se integra mejor y el coche muestra su faceta más elegante. Las versiones M Performance añaden entradas grandes y detalles negros, pero la carrocería básica no depende de ellos para tener presencia.

El tiempo también ha cambiado la percepción. Después llegaron BMW con parrillas iluminadas, superficies angulosas y proporciones mucho más pesadas. El Serie 4 de 2020 continúa siendo atrevido, pero ya no parece excesivo; más bien marca el punto en el que la marca todavía combinaba provocación y limpieza.

Un interior orientado hacia quien conduce

La cabina conserva mandos físicos para climatización y accesos directos alrededor del controlador central. La pantalla queda integrada en el salpicadero en lugar de dominarlo por completo, mientras la instrumentación digital mantiene la información delante del conductor. Es un interior tecnológico, pero todavía fácil de utilizar sin apartar demasiado la vista.

En su lanzamiento, el 420i ofrecía 184 CV y el M440i xDrive alcanzaba 374 mediante un seis cilindros en línea. La posición baja, la tracción trasera en buena parte de la gama y el reparto de pesos reforzaban la sensación de cupé auténtico.

El Serie 4 de 2020 tiene argumentos para ser el BMW más elegante de su era porque sus elementos polémicos no destruyen las proporciones. El capó largo, el techo fluido y la trasera ancha forman una silueta que funciona desde cualquier ángulo. La parrilla llamó la atención; seis años después, es la carrocería completa la que permanece en la memoria.