El Volvo más elegante de la historia de la marca es de 1972

El 1800 ES sigue siendo una referencia de diseño
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Volvo lleva décadas asociada a coches seguros, familiares y, durante una buena parte de su historia, bastante cuadrados. Sin embargo, también ha fabricado modelos capaces de romper por completo con esa imagen. Uno de los mejores ejemplos apareció en 1972 y sigue siendo, medio siglo después, uno de los coches más especiales que han salido de la marca sueca.
Se trata del Volvo 1800 ES, una evolución del conocido P1800 que transformó aquel elegante cupé en algo bastante difícil de clasificar. Conservaba el capó largo y la postura baja del modelo original, pero añadía una parte trasera alargada y una enorme puerta de cristal. El resultado estaba a medio camino entre un deportivo y un pequeño familiar, lo que hoy llamaríamos un shooting brake.
Una trasera de cristal que lo cambió todo
El frontal mantenía los dos faros redondos, una parrilla estrecha y los paragolpes cromados propios de la época. El capó era largo y ligeramente elevado sobre las ruedas delanteras, dando al coche unas proporciones que poco tenían que ver con los Volvo familiares que se harían populares durante las décadas siguientes.
Pero es al llegar a la parte posterior donde el 1800 ES se convierte en un coche realmente especial. El techo continúa prácticamente recto hasta el final y desemboca en una enorme luneta que funciona directamente como portón. Apenas hay chapa alrededor del cristal, por lo que visto desde atrás parece que toda esa zona sea transparente.
La solución era atrevida en 1972 y continúa llamando la atención actualmente. De hecho, Volvo recuperó posteriormente esa idea en modelos como el 480 y, de una forma todavía más evidente, en el C30. No fue un simple adorno de un coche clásico: terminó convirtiéndose en una pequeña seña de identidad de la marca.
Un deportivo que también servía para cargar equipaje
El gran acierto del 1800 ES estaba en que esa peculiar trasera tenía una función práctica. El respaldo posterior podía abatirse y crear una superficie de carga amplia y prácticamente plana. Era posible llevar bastante más equipaje que en el cupé del que procedía sin convertir el coche en un familiar convencional.
Eso explica buena parte de su encanto. Conservaba dos puertas, una posición de conducción baja y unas proporciones claramente deportivas, pero permitía utilizarlo de una manera mucho más cotidiana. Las grandes ventanillas laterales y los pilares muy finos también proporcionaban una luminosidad y una visibilidad difíciles de encontrar en un coche moderno.
Dentro mantenía el ambiente clásico de la familia 1800. El conductor tenía delante numerosos relojes circulares y pequeños mandos repartidos por el salpicadero. Había madera, metal y una instrumentación con mucha personalidad, pero sin intentar crear el ambiente ostentoso de un gran turismo de lujo.
Solo estuvo dos años a la venta
Bajo el largo capó se encontraba un motor de gasolina de cuatro cilindros y dos litros con inyección electrónica. Las cifras de potencia variaban según el mercado y las normativas anticontaminación, especialmente en Estados Unidos, pero las prestaciones nunca fueron la única razón de ser del modelo.
El 1800 ES estuvo en producción durante los años modelo 1972 y 1973. Se fabricaron poco más de 8.000 unidades antes de que Volvo decidiera retirarlo, en buena medida por el coste que suponía adaptarlo a las nuevas exigencias de seguridad y emisiones estadounidenses.
Su corta vida comercial ha contribuido a convertirlo en una pieza especialmente buscada entre los aficionados a los clásicos. También ayuda que Volvo nunca haya vuelto a fabricar exactamente algo igual.
Y ahí reside buena parte de su atractivo. El 1800 ES tenía una trasera extraña, un enorme cristal y una carrocería difícil de encajar en una categoría concreta. Precisamente esa mezcla consiguió crear uno de los Volvo con más personalidad. Nació en 1972 y más de cincuenta años después sigue teniendo argumentos para ser considerado el más elegante de la historia de la marca.