Más atractivo y, para muchos, una alternativa mejor que el Peugeot 3008
Este SUV japonés se posiciona un escalón por encima respecto al modelo francés
El nuevo Peugeot 408 empieza a ser considerado como el más atractivo de Peugeot
El nuevo Mazda CX-5 y el Peugeot 3008 representan dos maneras muy distintas de diseñar un SUV familiar. El francés apuesta por una carrocería de inspiración cupé, un interior espectacular y una gama profundamente electrificada. Mazda responde con proporciones más clásicas, mucho espacio, una mecánica sencilla y una atención especial a la conducción.
Y precisamente ahí aparecen los argumentos que permiten colocar al nuevo CX-5 por delante para muchos conductores: tiene un maletero enorme, una segunda fila especialmente práctica y evita convertir toda la experiencia de uso en una sucesión de menús y pantallas.
583 litros y unas plazas traseras mejoradas
El nuevo CX-5 crece respecto a su predecesor. Mazda ha aumentado 11,5 centímetros la distancia entre ejes y ha ensanchado aproximadamente siete centímetros la apertura de las puertas traseras.
No son cambios diseñados únicamente para mejorar una ficha técnica. Facilitan directamente colocar a un niño en su silla, entrar y salir del coche o viajar con adultos en la segunda fila.
El maletero alcanza 583 litros. Con los respaldos posteriores abatidos puede llegar aproximadamente hasta los 2.019 litros, aprovechando además una segunda fila dividida en proporción 40:20:40. Para una familia que viaje con frecuencia, estas soluciones tienen más importancia que una silueta espectacular.
Mazda mantiene una conducción más tradicional
Mazda continúa apostando por una respuesta progresiva y una relación directa entre conductor y vehículo. El nuevo CX-5 utiliza inicialmente un motor de gasolina e-Skyactiv G de 2,5 litros con electrificación ligera.
Desarrolla alrededor de 141 CV y puede combinarse con tracción delantera o total. No ofrece las cifras de potencia de algunas versiones del Peugeot, pero sí una mecánica concebida para entregar la potencia de forma suave.
El sistema mild hybrid permite obtener la etiqueta ECO de la DGT. Mazda también ha revisado chasis, suspensión y dirección para mejorar el confort sin perder el tacto de conducción que históricamente ha diferenciado a sus modelos.
Un diseño menos efectista y más atemporal
El 3008 utiliza una línea de techo muy marcada, un frontal complejo y un habitáculo dominado por el enorme Panoramic i-Cockpit. El Mazda toma el camino contrario. Su carrocería mantiene un capó largo, un habitáculo bien proporcionado y superficies laterales muy limpias. La tercera generación evoluciona el lenguaje Kodo sin introducir elementos innecesarios.
Dentro también aparece más tecnología que antes, incluyendo una pantalla central de gran formato y servicios de Google en determinadas versiones. Sin embargo, la presentación continúa buscando claridad y una posición de conducción natural.
Mazda anunció para España un precio desde 35.200 euros sin descuentos cuando presentó esta generación. Es una cifra que lo coloca en una posición competitiva dentro del segmento.
El Peugeot 3008 tiene argumentos potentes, especialmente para quien busque electrificación avanzada y un interior muy futurista. El CX-5 gana fuerza cuando las prioridades son otras: espacio, facilidad de uso, comportamiento natural y una estética más limpia.
Ahí es donde puede ser una alternativa mejor. Mazda no intenta superar al Peugeot copiando su receta, sino ofreciendo exactamente lo contrario. Un SUV familiar espacioso y moderno que conserva controles y sensaciones reconocibles, evita excesos visuales y pone buena parte de su esfuerzo en aquello que se utiliza cada día.
