Lancia atrae miradas con un diseño que recupera el carácter más elegante de toda su historia
El nuevo Ypsilon evidencia el buen gusto de la marca italiana
El Lancia más elegante de la historia es de 1973
Lancia necesitaba algo más que un coche nuevo. Después de años prácticamente desaparecida de buena parte de Europa, la marca italiana tenía que recuperar una identidad capaz de recordar por qué nombres como Aurelia, Flaminia, Fulvia o Delta siguen teniendo un lugar especial en la historia del automóvil.
El nuevo Ypsilon es el primer paso de esa reconstrucción. Y el diseño es precisamente su argumento más poderoso. Con aproximadamente 4,08 metros de longitud, combina referencias históricas de Lancia con una carrocería moderna y una presentación interior mucho más sofisticada que la habitual en un utilitario.
Un frontal completamente nuevo para Lancia
La pieza más característica es la reinterpretación del histórico calice, la parrilla en forma de copa que durante décadas identificó a los Lancia.
Ahora ya no necesita funcionar como una parrilla convencional. Se ha transformado en una firma luminosa formada por tres líneas que construyen una especie de T sobre el frontal. El nombre Lancia aparece inmediatamente encima y los faros principales quedan situados en una posición inferior.
Es una solución sencilla pero muy reconocible. El Ypsilon no necesita una enorme parrilla ni falsas entradas de aire para tener personalidad.
Detrás aparece otra referencia mucho más evidente. Los pilotos circulares recuerdan directamente al Lancia Stratos, uno de los coches más importantes de la historia deportiva de la marca. La inscripción Ypsilon ocupa el centro del portón y completa una trasera especialmente limpia.
Elegancia también en el interior
Lancia ha querido recuperar además una interpretación italiana del confort. Uno de los detalles más particulares es la denominada tavolino, una pequeña superficie circular situada sobre la consola central que funciona como elemento decorativo y práctico.
La colaboración con Cassina en determinadas versiones reforzó inicialmente esa voluntad de relacionar el automóvil con el diseño de mobiliario italiano.
El salpicadero combina dos grandes superficies digitales y utiliza el sistema multimedia S.A.L.A., desarrollado para centralizar diferentes funciones del vehículo. Los materiales, colores y texturas intentan alejarse de la estética excesivamente deportiva que domina buena parte del segmento.
El Ypsilon quiere ser elegante antes que agresivo.
Híbrido o completamente eléctrico
La gama española permite escoger entre mecánicas electrificadas. El Ypsilon Ibrida utiliza un sistema híbrido de 110 CV asociado a una transmisión automática.
Homologa alrededor de 4,6 l/100 km y recibe la etiqueta ECO de la DGT. Su planteamiento encaja especialmente bien con quien busca un utilitario para ciudad pero no quiere depender de la recarga.
También existe una versión completamente eléctrica, que añade la etiqueta Cero y una utilización mucho más silenciosa en entornos urbanos.
La clave del nuevo Ypsilon, sin embargo, está en que Lancia vuelve a tener un coche reconocible. No intenta copiar un Delta clásico ni vivir exclusivamente de la nostalgia. Recupera detalles como el calice, los pilotos circulares y una determinada forma de entender el interior para construir algo nuevo.
Ese era probablemente el reto más difícil. Lancia necesitaba volver a llamar la atención sin disfrazarse de su propio pasado. El Ypsilon lo consigue mediante un diseño moderno, limpio y claramente italiano. Es el primer modelo de una nueva etapa, pero también el primer Lancia en mucho tiempo que vuelve a hacer de la elegancia su principal razón de ser.
