BMW mete en la nevera el rival del Mercedes Clase G

Logo BMW
BMW. BMW
Compartir

Durante los últimos años, BMW ha trabajado en numerosos proyectos para ampliar su gama y explorar nuevos segmentos del mercado. Entre ellos destacaba el desarrollo de un gran todoterreno de lujo con el que pretendía plantar cara al Mercedes Clase G, uno de los modelos más exclusivos e icónicos del panorama automovilístico. Sin embargo, los planes de la firma alemana han cambiado y este ambicioso proyecto ha quedado temporalmente aparcado, al menos hasta que las condiciones del mercado sean más favorables.

La decisión demuestra que incluso los grandes fabricantes están revisando cuidadosamente sus inversiones en un momento marcado por la incertidumbre económica, la transición hacia la movilidad eléctrica y la creciente competencia de los fabricantes chinos. Aunque BMW continúa apostando por ampliar su oferta de vehículos electrificados, también quiere asegurarse de que cada nuevo lanzamiento tenga sentido desde el punto de vista comercial.

PUEDE INTERESARTE

Un todoterreno pensado para competir con una leyenda

El proyecto, conocido internamente como G74, estaba concebido como un todoterreno de grandes dimensiones, con una imagen robusta y unas capacidades fuera del asfalto muy superiores a las de los actuales SUV de la marca. El objetivo era crear un modelo capaz de rivalizar directamente con el Mercedes Clase G, un vehículo que ha sabido mantener su personalidad durante más de cuatro décadas y que continúa siendo uno de los referentes del segmento.

A diferencia de modelos como el BMW X5 o el X7, este nuevo todoterreno habría apostado por una carrocería mucho más cuadrada, una mayor altura libre al suelo y una configuración orientada tanto al lujo como a la conducción fuera del asfalto. También se esperaba un elevado nivel tecnológico y unos acabados propios de los modelos más exclusivos de BMW.

PUEDE INTERESARTE

En cuanto a la mecánica, las previsiones apuntaban a una gama muy variada, con motores de gasolina, versiones híbridas enchufables e incluso una futura variante completamente eléctrica. De este modo, BMW pretendía adaptarse a las diferentes necesidades de los mercados internacionales y mantener abiertas todas las posibilidades en plena transición energética.

El mercado obliga a BMW a cambiar de prioridades

Aunque el proyecto estaba bastante avanzado, la compañía ha decidido ponerlo en pausa mientras analiza la evolución del mercado global. La desaceleración de las ventas en China, el aumento de la competencia por parte de nuevos fabricantes y la incertidumbre económica internacional han llevado a BMW a priorizar aquellos modelos con mayor volumen de ventas y rentabilidad.

La marca considera que, en el contexto actual, resulta más conveniente concentrar recursos en el desarrollo de la nueva generación de vehículos eléctricos y en la renovación de modelos estratégicos para su gama. Esto no significa que el futuro todoterreno haya sido cancelado definitivamente, sino que su lanzamiento queda aplazado hasta que existan mejores condiciones para justificar una inversión de este nivel.

Mientras tanto, BMW continuará reforzando su familia de SUV tradicionales y acelerando el despliegue de la plataforma Neue Klasse, llamada a protagonizar la nueva etapa eléctrica del fabricante alemán.

La decisión también beneficia indirectamente a Mercedes-Benz, que seguirá disfrutando de una posición privilegiada con el Clase G. Aunque existen otros todoterrenos de lujo capaces de competir por prestaciones o tecnología, pocos modelos han logrado construir una imagen tan reconocible como la del icónico todoterreno alemán.

Por ahora, los aficionados tendrán que seguir esperando para conocer cómo habría interpretado BMW un vehículo de estas características. El proyecto no está descartado por completo, pero sí ha quedado congelado hasta que el escenario económico y comercial permita recuperar una iniciativa que prometía convertirse en uno de los lanzamientos más llamativos de la marca en los próximos años.