El MINI más carismático de la historia es de 2001

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Recuperar un icono implica riesgos. BMW podía copiar el MINI original o reinterpretarlo hasta hacerlo irreconocible. Eligió un punto intermedio. El MINI One R50, lanzado en 2001, conservó el carácter del modelo de 1959, pero añadió seguridad, espacio y prestaciones. El resultado continúa siendo una de sus generaciones más carismáticas.

Frank Stephenson diseñó una carrocería identificable. Mantuvo los faros redondos, el techo horizontal y los cortos voladizos. Sin embargo, el coche creció notablemente. Medía 3,62 metros de largo y 1,69 de ancho. Esa mayor anchura mejoró la estabilidad y proporcionó una presencia mucho más sólida sobre el asfalto.

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El habitáculo mezclaba nostalgia y modernidad. Un enorme velocímetro dominaba el salpicadero, mientras el cuentavueltas aparecía sobre la columna de dirección. Los interruptores recordaban a los de un avión. Las puertas sin marco aportaban elegancia. Algunos plásticos resultaban modestos, pero el conjunto tenía personalidad y parecía diferente a cualquier utilitario.

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El espacio delantero era generoso. Los asientos, altos y envolventes, ofrecían comodidad. Detrás podían viajar dos, aunque acceder resultaba complicado. Faltaban huecos para objetos y la guantera carecía de tapa. El MINI no destacaba por practicidad. Su atractivo estaba en el ambiente interior y en hacer especial cada desplazamiento cotidiano.

MINI One R50

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El One utilizaba un gasolina 1.6 con 90 CV y 140 Nm. Necesitaba superar las 4.000 revoluciones para mostrar energía. Aceleraba de 0 a 100 km/h en casi 11 segundos y alcanzaba 181 km/h. Homologaba 6,6 l/100 km, aunque el consumo rondaba ocho litros.

Su comportamiento compensaba prestaciones modestas. La suspensión independiente, la plataforma ancha y ajustes firmes ofrecían estabilidad. Apenas sufría balanceos y cambiaba de dirección con rapidez. El cambio era preciso, aunque sus desarrollos largos restaban respuesta. En carreteras sinuosas transmitía una agilidad poco habitual entre los coches urbanos de aquella época.

En 2004 costaba 14.900 euros. El equipamiento básico era escaso. Aire acondicionado, llantas, ESP o volante de cuero se pagaban aparte. Aun así, pocos compradores eligieron unidades sencillas.