El nuevo BMW es, sin lugar a duda, el más revolucionario de la historia de la marca
La nueva generación del X5 apuesta por casi todos los sistemas de combustión, incluido el hidrógeno
BMW o Mercedes no tienen un SUV premium como este
La nueva generación del BMW X5 supone un punto de inflexión para la firma alemana. No se trata solo de un cambio de diseño o de tecnología. BMW ha decidido ofrecer este SUV con un abanico de soluciones de propulsión como nunca antes había hecho. A las versiones de gasolina, diésel, híbridas enchufables y eléctricas se sumará durante 2027 una variante de hidrógeno, una apuesta que muy pocos fabricantes se atreven a realizar.
Mientras las primeras versiones de combustión ya tienen precio, la marca trabaja en el lanzamiento del BMW iX5 Hydrogen. Será uno de los modelos más innovadores de su catálogo. Compartirá plataforma, dimensiones y la mayor parte del diseño con el resto de la gama, pero esconderá bajo la carrocería una tecnología completamente distinta. Un vehículo que quiere demostrar que el hidrógeno también puede tener un hueco en el futuro de la movilidad.
El nuevo BMW X5 revolucionará el mercado
A simple vista será difícil distinguirlo de cualquier otro X5. Mantendrá prácticamente la misma imagen exterior, con apenas unos pequeños distintivos específicos relacionados con el hidrógeno. También conservará la tracción total xDrive, el paquete M Sport y el mismo espacio interior. Incluso el maletero ofrecerá una capacidad similar a la del futuro iX5 eléctrico, algo poco habitual en vehículos con este tipo de tecnología.
La gran diferencia estará bajo el suelo. BMW empleará un sistema formado por dos motores eléctricos, una batería de menor tamaño y un conjunto de siete depósitos de hidrógeno fabricados en fibra de carbono reforzada. Estos tanques podrán almacenar alrededor de siete kilogramos de combustible a una presión de 700 bares, alimentando una pila de combustible que únicamente expulsará vapor de agua como emisión.
La autonomía prevista rondará los 750 kilómetros, una cifra muy elevada para un vehículo de estas características. Es cierto que queda por debajo de los 845 kilómetros anunciados para el futuro iX5 eléctrico, pero el modelo de hidrógeno ofrece una ventaja difícil de igualar: el repostaje se completa en menos de cinco minutos, un tiempo muy similar al de cualquier coche de gasolina o diésel.
BMW se apunta al hidrógeno
Con este movimiento, BMW entra en un grupo muy reducido de fabricantes que siguen apostando por esta tecnología. Actualmente solo modelos como el Toyota Mirai o el Hyundai NEXO mantienen viva la movilidad basada en hidrógeno. Sin embargo, el principal obstáculo continúa siendo la escasa red de estaciones de repostaje disponibles, especialmente en buena parte de Europa.
El nuevo BMW X5 no solo inaugura una nueva generación. También abre la puerta a diferentes formas de entender la movilidad premium. Combustión, híbridos enchufables, eléctricos e hidrógeno convivirán bajo un mismo modelo. Una verdadera revolución en el mercado premium.
