El Citroën 2 CV Spot, el coche "playero", cumple 50 años
La marca del doble chevrón celebra el medio siglo de su primera serie limitada
Citroën deja su eléctrico más atractivo a precio de coche chino
En abril se cumple una efeméride fundamental para los entusiastas del motor y el marketing automovilístico. Hace exactamente cincuenta años, Citroën revolucionó su estrategia comercial con el lanzamiento del 2 CV Spot. No era simplemente una variante más del icónico "dos caballos", sino el nacimiento de la primera edición limitada en la historia de la firma francesa. Con una estética alegre, festiva y profundamente veraniega, este vehículo logró transformar un coche austero en un objeto de deseo exclusivo que sentó las bases de las ediciones especiales modernas.
Una tumbona con ruedas
La génesis de este mito se remonta a 1974 en el estudio del diseñador Serge Gevin. Entre diversas propuestas, Citroën seleccionó un concepto que destilaba optimismo: una carrocería bitono que combinaba el llamativo naranja Ténéré con el blanco Meije. El elemento más distintivo era su capota de lona rayada, que, junto a los paneles de las puertas a juego, evocaba irremediablemente la lona de una tumbona de playa. Aunque originalmente se barajó el nombre "Transat" por su espíritu costero, finalmente se bautizó como "Spot" debido a problemas de registro comercial en Francia.
El desarrollo se llevó con un sigilo absoluto. De hecho, las fotografías del prototipo definitivo se realizaron en el puerto normando de Honfleur durante el invierno de 1976. La elección del escenario no fue casual: la ausencia de turistas en esa época garantizaba que nadie se fijara en aquel pequeño coche naranja aparcado frente a la Lieutenance, protegiendo así el secreto hasta su presentación oficial. Basado técnicamente en el 2 CV 4, el modelo incorporaba detalles de lujo para la época, como los embellecedores de llantas de acero inoxidable heredados del Dyane y el volante Quillery.
Un fenómeno comercial
El 10 de abril de 1976, Citroën puso a la venta las 1.800 unidades previstas. Lo que la marca no anticipó fue la magnitud del éxito. El precio de salida era de 13.600 francos, lo que equivaldría a unos 12.000 euros actuales ajustando la inflación. El público acudió en masa a la red comercial, atraído por una campaña que convirtió la compra en un evento nacional. En cuestión de días, el stock se evaporó por completo, dejando a los concesionarios incapaces de atender la ingente demanda de clientes que buscaban aquel motor de 435 centímetros cúbicos y 100 km/h de velocidad punta.
La fiebre por el Spot no se detuvo en las fronteras galas. El éxito impulsó a Citroën a fabricar unidades adicionales en su planta belga de Forest para exportarlas a Europa. Curiosamente, mientras que en Benelux e Italia se mantuvo la mecánica original, las versiones destinadas a Suiza y Gran Bretaña fueron equipadas con el motor más potente del 2 CV 6 para adaptarse a sus mercados. Aquella apuesta de 1976 no solo salvó la cuenta de resultados de aquel ejercicio, sino que demostró que el público estaba dispuesto a pagar por la diferenciación estética. Hoy, el 2 CV Spot es una pieza de colección codiciada que nos recuerda que, a veces, un toque de color es suficiente para hacer historia.
