Los 'radares Cybertruck' hechos para ser casi indestructibles y que podrían acabar en España

Un radar Cybertruck. 'X'
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Como si de un homenaje al Telsa Cybertruck se tratara, unos nuevos radares están empezando a viralizarse por todo el mundo. Si bien parece que por ahora solo han hecho acto de presencia en Estados Unidos y en Francia, nadie descarta que dentro de poco aparezcan por las carreteras españoles. Estos nuevos radares no destacan por su intercepción al ojo humano, más bien todo lo contrario: rompe con el estereotipo de que los radares deben estar ocultos y su diseño no les deja indiferente.

La gran diferencia de estos aparatos respecto a los que conocíamos hasta ahora es su movilidad y su función de "vigilante solitario". No necesitan estar anclados al asfalto ni requieren que una patrulla esté presente para que funcionen. Estos radares son, en esencia, remolques blindados que se pueden desplazar de un punto a otro según las necesidades del tráfico. Su misión principal es la autonomía total: se colocan en un arcén o en una zona de visibilidad reducida y pueden estar días operando por su cuenta, detectando excesos de velocidad en ambos sentidos de la marcha sin descanso.

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Lo que realmente los hace temibles para los conductores con el pie pesado es su tecnología interna. Vienen equipados con baterías de larga duración que les permiten funcionar de forma inalámbrica y están conectados permanentemente a la red. Esto significa que cualquier infracción se envía al centro de control casi al instante a través de Wi-Fi o conexión de datos. Además, su carcasa está diseñada para resistir golpes y vandalismo, lo que los convierte en herramientas extremadamente eficientes y difíciles de neutralizar. Con su capacidad para registrar miles de sanciones en apenas unos días, estos dispositivos prometen convertirse en la nueva pesadilla de las carreteras españolas de aquí a 2026.

Aunque su presencia en España es todavía incipiente y se concentra en puntos de prueba como la C-31 en Cataluña o la A-6 en Madrid, estos sistemas ya son una realidad consolidada en otros países. En Francia, donde se les conoce como "radares de obra", operan con éxito desde hace años, mientras que en Estados Unidos también se han desplegado unidades con este diseño blindado para proteger zonas críticas. La DGT ya planea una expansión nacional de estos radares móviles con ruedas de cara a 2026, lo que supondría su llegada definitiva a las carreteras de todo el país como parte de su estrategia para reducir la velocidad en tramos convencionales.