Los expertos coinciden en que debes conducir de esta forma para gastar mucha menos gasolina

Una conducción más eficiente es sinónimo de ahorro
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Reducir el consumo de gasolina es una de las principales preocupaciones de muchos conductores. Aunque el tipo de vehículo y el motor influyen en el gasto de combustible, los especialistas en automoción coinciden en que la forma de conducir y algunos hábitos básicos pueden marcar una diferencia importante. Aplicar técnicas de conducción eficiente y cuidar ciertos detalles del coche permite reducir el consumo de manera notable.
Uno de los aspectos más importantes es planificar correctamente los desplazamientos. Organizar un viaje con antelación ayuda a evitar rodeos, atascos o trayectos innecesariamente largos. Cuando un trayecto se alarga más de lo previsto, el consumo de combustible aumenta de forma considerable. Incluso una pequeña diferencia en el tiempo de viaje puede provocar que el gasto de gasolina crezca hasta un 14 % en recorridos relativamente cortos.
Otro elemento fundamental para reducir el consumo es mantener los neumáticos con la presión adecuada. Cuando las ruedas están por debajo de la presión recomendada, aumenta la resistencia al rodar y el motor necesita trabajar más para mover el vehículo. Conducir con una presión inferior en unos 0,5 bares puede aumentar el consumo aproximadamente un 2 % en ciudad y hasta un 4 % en carretera. Además, si el coche viaja muy cargado es recomendable ajustar la presión de los neumáticos para compensar el peso adicional.
El peso que transporta el vehículo también influye directamente en el gasto de combustible. Llevar objetos innecesarios en el maletero incrementa la masa total del coche y obliga al motor a realizar un esfuerzo mayor. En un turismo medio, transportar alrededor de 100 kilos adicionales puede aumentar el consumo hasta un 6 %, por lo que eliminar carga innecesaria es una forma sencilla de ahorrar gasolina.
Conducción suave y velocidad constante
Más allá del estado del vehículo, el estilo de conducción resulta decisivo para gastar menos combustible. Mantener una velocidad uniforme es una de las claves principales. Evitar aceleraciones bruscas y frenazos innecesarios permite que el motor trabaje de forma más eficiente y reduce el consumo.
En este sentido, anticiparse al tráfico y aprovechar la inercia del vehículo puede resultar muy útil. Cuando el coche circula por encima de unos 20 km/h con una marcha engranada y el conductor deja de pisar el acelerador, el consumo de combustible puede ser prácticamente nulo. En cambio, mantener el motor al ralentí implica un gasto constante que suele situarse entre medio litro y 0,7 litros por hora.
También es recomendable utilizar marchas largas siempre que sea posible y evitar revolucionar el motor más de lo necesario. En los motores diésel suele ser eficiente cambiar de marcha entre las 1.500 y 2.500 revoluciones por minuto, mientras que en los motores de gasolina el rango óptimo suele situarse entre las 2.000 y las 2.500 rpm.
Por otro lado, apagar el motor durante paradas prolongadas ayuda a evitar un consumo innecesario de combustible. Cuando el vehículo permanece detenido durante más de un minuto, mantener el motor en marcha supone un gasto que puede evitarse fácilmente. Por todo ello, aplicar una conducción eficiente puede reducir el consumo de gasolina hasta en un 15 %, además de mejorar la suavidad de conducción y favorecer una circulación más segura.