Los estudios revelan que la gasolina barata no tiene ningún efecto negativo sobre el motor del coche

La OCU acaba con el mito de que el combustible low cost daña el motor
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Durante años ha circulado la misma idea. Que la gasolina barata daña el motor. Que repostar en estaciones low cost es arriesgado. Que lo premium protege más. Sin embargo, los datos dicen otra cosa. Y desmontan muchos mitos. La diferencia no está en la calidad básica del combustible.
Un análisis reciente de la OCU examinó 80 gasolineras en España. Se incluyeron grandes marcas como Repsol. También cadenas automáticas y superficies comerciales como Carrefour. El objetivo: comparar la calidad real del combustible.

La OCU dicta sentencia sobre las gasolinas baratas
El resultado fue contundente. Ninguna muestra incumplió los límites legales. Se analizaron parámetros como azufre, densidad y presencia de contaminantes. Todas las estaciones superaron los controles. No hubo diferencias significativas entre carburantes caros y baratos. En términos técnicos, cumplen los mismos estándares.
Entonces, ¿por qué pagar más? Parte del sobrecoste responde a imagen de marca y servicios adicionales. Pero el combustible base es equivalente. El motor no distingue logotipos. Solo responde a especificaciones técnicas. Y estas están reguladas por normativa europea. La calidad mínima está garantizada.

Todas las gasolinas analizadas cumplen con la normativa
El ahorro puede ser notable. En algunas estaciones low cost el litro de gasolina ronda los 1,43 euros. En otras consideradas premium puede superar los 1,53 euros. La diferencia parece pequeña. Pero en un depósito completo puede suponer hasta 10 euros menos. Y eso, a lo largo del año, suma.
Eso no significa que todos los combustibles sean idénticos en aditivos específicos. Algunas marcas añaden componentes detergentes propios. Pero en términos de seguridad mecánica y cumplimiento normativo, no hay riesgo por elegir opciones más económicas. El motor funcionará igual si el combustible cumple la regulación.
Dicho esto, queda claro que la gasolina barata no daña el coche si procede de una estación legal. Los controles existen. Y se cumplen. Repostar en una low cost no es una amenaza para el motor. Es, simplemente, una forma de ahorrar dinero sin comprometer el rendimiento.