Mercedes decide retirarlo del mercado

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Mercedes. Mercedes
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Mercedes-Benz ha confirmado el final de la producción del GLE 350 de 4MATIC, la versión híbrida enchufable con motor diésel de su SUV de gran tamaño. Esta variante dejará de fabricarse en agosto de 2026, marcando el cierre definitivo de una configuración técnica poco común en el mercado actual. Con esta decisión, la marca alemana da un paso más en su estrategia de transición hacia soluciones electrificadas más orientadas al futuro, centradas en modelos eléctricos puros y en híbridos de gasolina.

El GLE 350 de se había consolidado como una de las propuestas más equilibradas dentro de la gama de SUV premium, combinando un motor diésel de cuatro cilindros con un propulsor eléctrico y una batería de gran capacidad. Esta configuración permitía una autonomía eléctrica destacada para un vehículo de su tamaño, al tiempo que ofrecía la eficiencia y el par característicos del diésel en trayectos largos. En uso mixto, el sistema lograba reducir de forma considerable el consumo de combustible y las emisiones, lo que le otorgaba una posición diferencial en un segmento dominado por versiones de gasolina o eléctricas.

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No es ningún secreto que esta motorización respondía a un enfoque de transición, diseñado para ofrecer una alternativa eficiente antes del despliegue masivo de vehículos eléctricos. Sin embargo, la evolución del mercado, unida a las exigencias normativas en materia de emisiones, ha reducido el margen de maniobra para este tipo de mecánicas. Mercedes ha optado por priorizar desarrollos sobre plataformas específicas para eléctricos y abandonar soluciones técnicas que, aunque efectivas, ya no encajan con sus planes a medio y largo plazo.

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Fin de una tecnología puente

Lo destacable en este caso es que con la desaparición del GLE 350 de, Mercedes pone punto final a una de las últimas combinaciones de diésel e hibridación enchufable dentro de su catálogo. Esta solución, que en su día se percibía como una apuesta lógica para clientes de alto kilometraje, queda superada por las nuevas líneas de desarrollo, centradas en híbridos de gasolina y eléctricos con mayor autonomía y capacidad de recarga.

La llegada de un restyling del GLE en 2026 marcará el inicio de una nueva etapa para este modelo, en la que previsiblemente ya no tendrán cabida los motores diésel, ni siquiera en versiones electrificadas. Las nuevas variantes se alinearán con la estrategia global del fabricante, que busca reducir su dependencia de la combustión interna en favor de propulsiones más limpias y tecnológicamente avanzadas. Esto afectará tanto al GLE estándar como a su derivado coupé, con gamas más racionalizadas y adaptadas a los nuevos criterios de eficiencia.

Por todo ello, el final del GLE 350 de representa más que una decisión técnica: simboliza el cierre de una etapa en la que el diésel aún tenía cabida dentro del ecosistema electrificado. A partir de 2026, Mercedes afianzará su apuesta por una gama SUV más alineada con el futuro eléctrico que marca el rumbo de la industria.