Si pones los pies en el salpicadero, la DGT sancionará al conductor del vehículo
La normativa de tráfico contempla este tipo de situaciones como conductas que pueden comprometer la seguridad de la circulación
Alerta a frioleros, la DGT multa con 200 euros por conducir con un abrigo demasiado voluminoso
La seguridad dentro del vehículo no depende únicamente de la conducción o del respeto a las normas de tráfico. La posición que adoptan los ocupantes también influye de forma directa en el nivel de protección durante un desplazamiento. Entre las conductas más habituales y, al mismo tiempo, más peligrosas, se encuentra la de viajar con los pies apoyados sobre el salpicadero, una postura que puede acarrear sanciones y que incrementa notablemente el riesgo de lesiones en caso de accidente.
Aunque para algunos pasajeros pueda parecer una postura cómoda durante trayectos largos, altera por completo el funcionamiento de los sistemas de seguridad del vehículo. Los cinturones, los asientos y los airbags están diseñados para proteger a los ocupantes cuando estos se encuentran sentados con la espalda apoyada en el respaldo y los pies en el suelo. Cualquier variación en esa posición reduce la eficacia de estos sistemas.
La normativa de tráfico contempla este tipo de situaciones dentro de las conductas que pueden comprometer la seguridad de la circulación. Por ese motivo, si un pasajero viaja con los pies en el salpicadero, la sanción no recae sobre quien adopta esa postura, sino sobre el conductor del vehículo, que es considerado responsable de que todos los ocupantes mantengan una posición adecuada durante el trayecto.
Cabe destacar que la sanción económica prevista para este comportamiento es de 100 euros. La multa se justifica por el riesgo que supone esta práctica tanto para los propios ocupantes como para la conducción en general.
Riesgos graves en caso de accidente
Más allá de la sanción, el verdadero problema de viajar con los pies en el salpicadero aparece en caso de colisión. El airbag del pasajero está diseñado para desplegarse en milésimas de segundo con el objetivo de amortiguar el impacto del cuerpo contra el interior del vehículo. Cuando las piernas se encuentran elevadas en esa zona, el funcionamiento del airbag puede provocar un efecto completamente contrario al previsto.
En el momento del despliegue, el airbag empuja con enorme fuerza las extremidades hacia arriba o hacia atrás, lo que puede generar lesiones muy graves. Fracturas en las piernas, daños en la pelvis, luxaciones de cadera o traumatismos en la columna son algunas de las consecuencias que pueden producirse cuando el cuerpo no se encuentra en la posición adecuada.
Llama especialmente la atención que incluso accidentes a baja velocidad pueden provocar lesiones severas en esta postura. El movimiento brusco de las piernas hacia el rostro o el torso multiplica el impacto sobre el propio cuerpo del ocupante.
Por otro lado, esta posición también puede interferir en la visibilidad del conductor. Las piernas del pasajero pueden dificultar la visión del espejo retrovisor derecho o generar distracciones dentro del habitáculo, lo que reduce la atención necesaria para una conducción segura.
Por todo ello, mantener una postura correcta dentro del vehículo forma parte de las medidas básicas de seguridad vial. Sentarse adecuadamente, con el cinturón de seguridad abrochado y los pies apoyados en el suelo, permite que los sistemas de protección actúen de forma efectiva y reduce de manera significativa el riesgo de lesiones en caso de accidente.
