Si eres de los que toca el claxon mientras conduces, cuidado, te pueden multar con 100 euros

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En el tráfico diario es muy habitual escuchar coches tocando el claxon. Muchos conductores lo utilizan casi de forma automática. A veces para protestar, otras para avisar o simplemente por impaciencia. Sin embargo, lo que muchos no saben es que no siempre está permitido usarlo.

La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que el claxon no es un elemento para expresar enfado o frustración. Su función es mucho más concreta. Está pensado únicamente para advertir de un peligro o evitar una situación de riesgo en la carretera.

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Muchos conductores no usan el claxon debidamente

El problema es que su uso indebido se ha convertido en uno de los hábitos más frecuentes entre los conductores. Según explica la Revista de Tráfico y Seguridad Vial, el uso gratuito del claxon genera nerviosismo, estrés y molestias entre otros usuarios de la vía.

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La normativa es clara. El Reglamento General de Circulación, en su artículo 110, establece que está prohibido utilizar el claxon de forma inmotivada o exagerada. Es decir, no se puede usar simplemente para mostrar enfado o para llamar la atención de otro conductor.

Por ejemplo, no está permitido pitar cuando el semáforo cambia a verde, para pedir paso a otro vehículo o para protestar por una maniobra. Tampoco se puede usar para saludar a alguien o llamar a una persona desde el coche. En muchas zonas residenciales durante la noche su uso también está restringido.

La multa por usarlo cuando no toca puede ser de 100 euros

Eso no significa que el claxon esté prohibido. Existen situaciones en las que sí está permitido utilizarlo. Por ejemplo, cuando es necesario para evitar un accidente o advertir a otro conductor de un peligro. También puede emplearse fuera de poblado para avisar de un adelantamiento o en carreteras estrechas con curvas.

Si se utiliza el claxon de forma incorrecta, la conducta puede ser considerada infracción leve. En ese caso la sanción puede alcanzar hasta 80 o incluso 100 euros, dependiendo del caso. No implica pérdida de puntos, pero demuestra que incluso un gesto tan simple como pitar puede acabar teniendo consecuencias económicas para el conductor.