La fotocopia china del Range Rover recorre 1.000 kilómetros sin detenerse

Range Rover Sport
Range Rover Sport. Range Rover
Compartir

China vuelve a mirar al lujo británico. Y lo hace sin disimulo. Esta vez, el objetivo es el Range Rover. Un icono. Un referente. El elegido para inspirar al nuevo buque insignia de una marca china que ya conocemos bien. Grande. Tecnológico. Y con cifras que llaman la atención.

Hablamos de Xpeng, presente ya en España con modelos eléctricos conocidos. Mientras en Europa refuerza su gama, en China prepara su SUV más ambicioso. Un modelo destinado a coronar la oferta. Y a marcar un antes y un después dentro de la marca.

PUEDE INTERESARTE

Xpeng tiene un nuevo SUV para toda la familia

Su nombre es Xpeng GX. Y es enorme. Supera los 5,2 metros de largo. Ofrece seis plazas reales. Mucho espacio para piernas. Y un maletero generoso. Un SUV pensado para familias grandes. Sin renunciar a nada.

Xpeng GX
PUEDE INTERESARTE

Hasta hace poco se conocía como G01. Ahora ya es oficial. Su base es la plataforma SEPA 3.0. Una arquitectura avanzada. Diseñada para mejorar la agilidad pese a su tamaño. Promete un comportamiento más cercano al de un coche más pequeño. Algo poco habitual en este segmento.

El sistema clave se llama Kunpeng Super Electric System. Un E-REV, eléctrico de autonomía extendida. Combina motor eléctrico y generador térmico. Xpeng no da cifras concretas. Pero promete más de 1.000 kilómetros de autonomía en ciclo CLTC. Una cifra impactante.

Una copia del Range Rover, pero a precio muy inferior

El diseño no esconde sus referencias. Techo panorámico. Portón dividido. Silueta robusta. Muy al estilo Range Rover. También incluye manetas retráctiles, aunque esta solución tiene los días contados en China por motivos de seguridad.

Xpeng GX

La tecnología va un paso más allá. Dirección a las cuatro ruedas. Steer-by-wire. Soluciones propias del segmento premium. En su mercado se medirá a rivales como el Aito M9, el Lynk & Co 900 o el Zeekr 9X. De Europa, por ahora, no hay confirmación. Pero el mensaje es claro. China ya juega en otra liga.