Peugeot, ahora sí, retira el modelo del mercado
Peugeot deja de mirar atrás definitivamente con el 508
Peugeot tiene un todo en uno con un diseño espectacular
El final del Peugeot 508 no llega por sorpresa, pero sí con significado. Representa el cierre definitivo de una era. La de las berlinas generalistas. Coches pensados para viajar. Para conducir. Para disfrutar del equilibrio. Hoy, ese planteamiento ya no encaja con el gusto del público europeo.
Cuando apareció a comienzos de la pasada década, el 508 pretendía ser mucho más que un sustituto. Era la fusión de dos mundos. 407 y 607 desaparecían para dar paso a un único modelo. Una jugada lógica sobre el papel. Menos en un mercado que ya empezaba a girar hacia formatos más altos y robustos.
El Peugeot 508 se despide para siempre de forma definitiva
Ni siquiera su segunda vida logró cambiar el rumbo. El rediseño fue profundo. Más tecnología, más imagen, más carácter. Pero el contexto era otro. Las cifras hablaron claro. Las ventas cayeron. Y el modelo perdió peso comercial hasta quedar relegado a un papel testimonial.
En 2025, la decisión fue definitiva. La producción cesó sin sustituto. Sin despedidas grandilocuentes. Como ya había ocurrido con otros nombres ilustres. Passat, Mondeo o Talisman siguieron el mismo camino. Todos derrotados por la misma tendencia. El SUV como respuesta única del mercado.
Los números explican el porqué. Las berlinas medias apenas tienen presencia. Son residuales. En cambio, los SUV concentran la mayor parte de las matriculaciones. Dominan concesionarios. Dominan campañas. Dominan la calle. No es una moda. Es un cambio estructural.
Todo es posible, menos una berlina clásica
Con el 508 fuera de escena, Peugeot ha redefinido su escala. El 408 asume el papel de alternativa más “emocional”. El 5008, el de referencia comercial. Dos enfoques distintos. Ambos más alineados con lo que hoy se vende. Lo que hoy funciona.
Desde la dirección de la marca no se cierra ninguna puerta. Pero el mensaje es claro. Si hay un nuevo buque insignia, no será una berlina clásica. Será otra cosa. Más atrevida. Más electrificada. Más acorde a un mercado que ya ha pasado página. El 508, definitivamente, también.
