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Mercedes frena en seco el modelo por el ruido

Mercedes. Mercedes
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Mercedes-Benz ha decidido interrumpir la fabricación de las versiones deportivas del GLC con sello AMG debido a un problema relacionado con el cumplimiento de las nuevas normativas europeas sobre emisiones acústicas. Esta medida afecta directamente a los modelos GLC 43 y GLC 63 SE Performance, tanto en carrocería SUV como Coupé, y supone un parón que marcará el final temporal de esta oferta de altas prestaciones dentro de la gama.

El motivo principal de esta decisión es la inminente entrada en vigor de la tercera fase del reglamento europeo sobre ruido exterior UN-R51.03, que será de aplicación obligatoria a partir del 1 de julio de 2026. Esta normativa impone límites más estrictos al nivel de ruido permitido, tanto en situaciones reales de conducción como en pruebas de homologación. Las versiones AMG afectadas, especialmente por el uso de motorizaciones turboalimentadas con cuatro cilindros y sistemas de sonido artificial, no cumplen con estos límites sin una revisión técnica significativa.

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En este contexto, Mercedes ha optado por cesar la producción de los GLC 43 a finales de febrero de 2026, mientras que los GLC 63 SE Performance mantendrán su fabricación hasta mayo del mismo año. Ambos modelos combinan un alto rendimiento con una experiencia sonora característica que ahora entra en conflicto con las exigencias regulatorias. La complejidad de adaptar estos vehículos sin comprometer sus prestaciones ha llevado a la marca a tomar esta medida preventiva.

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Replanteamiento técnico para una nueva etapa

Cabe destacar que esta interrupción no supone la desaparición definitiva de las versiones más deportivas del GLC. Mercedes-AMG ya trabaja en una nueva generación de estos modelos, que estará adaptada a los requisitos acústicos actuales. Las soluciones que se barajan pasan por modificaciones en los sistemas de escape, ajustes en la gestión electrónica del sonido e incluso la incorporación de tecnologías activas de control acústico. La llegada de esta nueva hornada se prevé para 2027.

Lo llamativo en este caso es cómo una cuestión regulatoria ha obligado a una de las marcas más icónicas del alto rendimiento a detener parte de su producción. AMG ha construido su identidad en torno a la potencia y el sonido, dos elementos que ahora deben equilibrarse con normativas que priorizan la sostenibilidad y la reducción de impactos medioambientales. En este sentido, el desafío no es únicamente técnico, sino también conceptual: mantener la esencia AMG sin perder de vista las nuevas reglas del mercado.

Por otro lado, este parón también podría generar un impacto en la percepción de marca y en la estrategia comercial a corto plazo. Las versiones 43 y 63 del GLC han sido durante años referentes dentro del segmento SUV deportivo, y su retirada temporal deja un vacío en la oferta de alto rendimiento de la firma alemana. Sin embargo, la evolución hacia soluciones más limpias y compatibles con los marcos normativos actuales podría suponer el punto de partida para una nueva etapa dentro de la división deportiva de Mercedes.