Miribilla hace milagros: el Bilbao Basket ya es bicampeón en la Europa Cup (89-74)

El banquillo del Bilbao Basket a tope en la final contra el Paok
El banquillo del Surne Bilbao Basket ruge a tope en la final contra el PAOK en Miribilla. EFE
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BilbaoCon el corazón en un puño, a eso de las 18 horas arrancaba la Fan Zone de Miribilla, en plena ebullición, junto al Bilbao Arena donde poco después el Surne Bilbao Basket iba a lograr coronarse campeón por segunda vez en su historia de la FIBA Europa Cup.

Un lujazo para la ciudad del Athletic Club y del Museo Guggenheim el sufrido y logrado merced al rotundo triunfo este miércoles de los MIB de Jaume Ponsarnau que han remontado la renta de 6 puntos que se traía el PAOK de la ida disputada hace una semana en Salónica.

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Los 'Hombres de Negro' dejaron la puerta abierta en el Palataki, donde se alzaron con el título precisamente en 2025, y han vivido una noche increíble junto a la Marea Negra para reducir a la tropa helena que vino a dejarse la vida a terreno vasco.

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El triunfo por (89-74) abre la gloria para el SBB y da rienda suelta a una fiesta que va a alegrar la vida en Bilbao, algo siempre bien recibido. Y, ojo, que no es que estuviese nada fácil el reto ante los griegos con el arbitraje del lituano Gvidas Gedvilas, el húngaro Peter Praksch y el croata Martin Vulic.

Y es que la propia historia de esta competición advertía de que en las primeras 10 ediciones del torneo nunca se había repetido el nombre del campeón. Y había más, tampoco nunca se había levantado el trofeo el equipo que perdió el primer partido de la final. ¿Quién dijo miedo?

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Frey, Hilliard, Normantas, Petrasek y Hlinason fue el quinteto inicial de Ponsarnau para medirse a los helenos de Pantelis Boutskos que estaban arropados por 500 aficionados griegos.

Los visitantes salieron menos nerviosos y pronto cogieron 5-6 puntos de ventaja con unos eléctricos Beverley y Tyree mientras el partido, muy físico, se calentaba con una pequeña tangana y faltones gritos de “puta Bilbao”…

El primer cuarto se iba a cerrar con un 19-23, sin que los vascos pudieran estar en ningún momento por delante en el luminoso y con bastante mosqueo del respetable con la labor arbitral.

A la vuelta el Surne apretó en defensa. A falta de 8 minutos para el intermedio por fin se empataba el duelo a 25, un primer objetivo, pero los tiros se resistían a entrar y se siguió haciendo la goma sin conseguir voltear el marcador hasta el 35-34 cuando ya se habían jugado 17 minutos de partido.

Con un enorme Normantas tirando del carro, el BB se puso con +3 incluso alcanzando el descanso con un (43-41) que dejaba todo abierto.

Tyree busca el pase en la final del Bilbao Basket contra el Paok

El Surne Bilbao Basket pone la directa en el tercer cuarto (27-16)

Los MIB comenzaron el tercer cuarto como un tiro poniéndose 6 puntos arriba (47-41) -lo que igualaba la eliminatoria- pero los griegos eran de piedra y los triples de Dimsa pronto igualaron otra vez el marcador. Tocaba volver a apretar en defensa. Otro arreón vizcaíno permitió estirarse hasta el 57-51 con Miribilla dejándose la garganta.

Normantas de nuevo puso el mágico +7, a falta de cinco minutos y Petrasek y Hlinasson lo elevaban hasta un 67-53. El Bilbao Arena comenzaba a soñar con repetir título cuando se bajaba el telón del tercer cuarto con un ilusionante 70-57.

Ya solo quedaba templar los nervios y que no se encogieran los brazos. El último acto nació con otra canasta de Frey y la eliminación de Patrick Beverley con lo que ya se vivía la fiesta por adelantado 20 puntos arriba.

La afición del Bilbao Basket la goza en la final ante el PAOK griego

Miribilla -a reventar- parecía estar en plena Aste Nagusia, mientras Ponsarnau pedía calma a sus ‘Hombres de Negro’, hoy vestidos de blanco inmaculado, porque no se podía tirar el trabajo por la borda. La cifra engordó hasta el +22 (80-58) y en el tiempo muerto se oía al entrenador griego pedirles a sus chicos que no miraran al marcador.

Intentaron ensayar una defensa presionante en toda la cancha, pero sólo era un maquillaje, el triunfo se iba a quedar en Euskadi y en Bilbao con un nuevo título continental.

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