James Bond renace con 007 First Light, un juegazo para abrir una saga

El impacto jugable y narrativo lo convierten en uno de los juegos del año
Lana Del Rey pone voz al tema principal de James Bond en 007 First Light
En el primer bocado de 007 First Light es fácil adivinar la gran mayoría de los sabores de un primer plato que se gusta a sí mismo hasta deshacerse en el universo de Ian Flemming. La gestación de un joven James Bond con el descubrimiento que eso supone es una carta blanca para moldear el arquetipo de un personaje reconocible desde hace décadas, pero sobre todo como la creación de un menú que tiene todos los ingredientes para convertirse también en una saga en la industria de los videojuegos durante muchos años.
La experiencia con 007 First Light es la de tener entre manos uno de los mejores juegos de 2026, pero se me hace más interesante ahondar en todo lo que significa la sensación en sí de sentir después de 14 años esa sensación con el mando en mano en un nuevo baúl repleto de requisitos. La ausencia de un Bond en consola en todos estos años da tanto vértigo como ilusión para el fan, pero en muy pocos minutos es fácil acariciar todos los aspectos en los que la franquicia ha destacado en el entorno audiovisual con sus repetidos taquillazos en el cine.
Da igual si la primera misión es sencilla, más manejada o tiene golpes del tutorial, es el encanto y el buen hacer de IO Interactive el que construye en muy pocos minutos el esplendor de un James Bond que todavía no sabe la relevancia de su apellido. Un piloto en una misión imposible que no sabe que está en ella hasta que necesita sobrevivir, y de ahí a tomarle el pulso a una nueva vida que a ojos del espectador se presenta como el inicio de algo grande.
El primer gancho de First Light está en la creación de ese modelo que nace del porte del personaje, de la intro inicial con una canción de Lana del Rey tan persuasiva como la de múltiples películas, y sobre todo de entrar en la historia. Este 007 se siente demasiado bien en todos los aspectos, y antes de entrar en ellos la sensación del impacto inicial es que todo está medido al milímetro.
La cercanía con el universo cinematográfico y de las novelas deja una lista innumerable de guiños que los fans de la saga van a aprovechar, por eso mi primer consejo es algo imposible de seguir, pero es un must: hay que ver antes unas cuantas películas. Saborear 007 First Light con el respaldo de Casino Royale, Golden Eye o James Bond contra Goldfinger va a iluminar el camino no sólo con las referencias presentes, sino con esa sonrisa torcida que deja un regusto especial en cada escena.
Ese todo funciona porque es icónico, porque recuerda a todo lo que hemos visto anteriormente con ese toque de picardía y arrogancia que redefine un poco a este joven James Bond. Pero funciona a la perfección, y lo hace desde el guion. La historia, la puesta en escena, la dinámica de las misiones y sobre todo las pequeñas conversaciones que llevan al detalle esa inmersión le dan un calado a este juego que lo hace especial desde el primer momento.

El tutorial anclado a la academia es el mejor ejemplo de todo ello, por no entrar en muchos spoilers futuros. Es sutil, está bien hilado, avanza muy rápido con una mezcla perfecta entre descubrimiento de personajes, jugabilidad y aprendizaje, y todo mientras Moneypenny, Q o M aparecen para guiar nuestros pasos entre pasos incendiarios, triunfos y negativas.
El valor gráfico, la estabilidad de 007
La entrada al juego es una demostración del poder gráfico de 007 First Light pero conforme avanza la acción junto al descubrimiento de los escenarios, el realismo extremo sorprende cada vez más. La nitidez de los personajes gracias al motor Glacier Engine es la base para entender cómo la iluminación le da un plus a la jugabilidad a los ojos del usuario, pero va a más con cada detalle.
Con un mimo exhaustivo en las labiales durante las conversaciones, el verdadero refuerzo del sistema es la ejecución de las múltiples animaciones de cada personaje en un mismo entorno. La naturalidad al controlar a James Bond dentro de distintos entornos es increíble, y no sólo al ejecutar movimientos extremos sino también en un paseo en una gala o en la cuenta atrás hacia una huida jugable que pasa a una secuencia posterior sin necesidad de pantallas de carga, como sí sucedía anteriormente en Hitman.
La evolución del combate y el control del sigilo
Uno de los mayores miedos previos lejos de PS5 Pro es la resolución de la acción lejos de los 60 FPS, pero el juego se mantiene notablemente ágil a pesar de juguetear con los ajustes en nuestro caso al jugar en PS5. La reacción en el combate es bastante buena, y en el cuerpo a cuerpo hay un vértigo especial por lo que consigue el juego conforme avanza ya que es uno de los valores más interesantes del combate. Es ágil, se siente muy fluido en las reacciones a los ataques enemigos y funcionan a la perfección con el entorno.

Aún así el mayor valor del juego está en la facilidad para gestionar las misiones desde distintos prismas, porque hay muchas formas de superarlas que fomentan una activación constante a cada momento. Ahora un gadget, luego una distracción y lo más interesante, la gestión de los faroles para interceder mediante el guion a enemigos de todo tipo con la persuasión que define a este joven Bond. Eso hace que no todo sea tan mecánico, porque ofrece opciones que a veces son muy sutiles, pero brillan en la jugabilidad.
Ese es el mayor representante del juego, la conversión al icono de Bond desde la presentación de marcas a las conducciones o el uso de armas reconocibles, otro punto con un acabado muy conseguido. Y es que este 007 First Light lo tiene todo para convertirse en una saga brillante como lo ha conseguido con el paso de los años Hitman, Tomb Raider o Uncharted con las disparidades y similitudes que entre ellos hay. Presencia, jugabilidad, estilo propio y sobre todo una historia bien construida para validar al personaje entre todos hasta hacerlo diferencial gracias a la conexión eterna con las novelas de Flemming. Es ahí donde todo conecta, con películas o villanos, con ese fan que ve una cabina roja en la sala de i+D de Q para viajar automáticamente a Golden Eye con una curiosa escena que vive en la mente del seguidor. Y en este caso IO Interactive ha conseguido hacer lo propio con un cóctel perfecto para colarse entre lo mejor de este 2026.
Lo mejor
- El impacto de la narrativa envuelto en acción, es puro James Bond.
- Las variables para superar las misiones, de arrasar con todo al sigilo...o al encanto de 007.
- La conexión con el universo Bond en multitud de guiños, gadgets y escenas.
Lo peor
- A pesar de tener un desarrollo brillante, la necesidad de la PS5 Pro para llegar a 60 fps la pueden notar los más exigentes
*Copia jugada en PS5
