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Análisis

Aphelion: la odisea espacial de Don't Nod no termina de despegar

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Aphelion, un viaje emocional a un planeta inexplorado. Don't Nod
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Si hay algo que caracteriza Don't Nod es su capacidad para construir historias. A lo largo de los años nos han dejado propuestas tan influyentes como la saga Life is Strange o tan particulares como Jusant, siempre con un fuerte componente emocional y una clara vocación cinematográfica. Aphelion sigue esa misma línea, apostando por una aventura espacial íntima en medio de una crisis global. Una historia que apela a las emociones con tintes de gran superproducción de ciencia ficción, al estilo ‘Interestelar’.

Ya os avanzamos su premisa en nuestra aproximación al título que publicamos hace unas semanas: en un futuro devastado por el cambio climático, la humanidad busca desesperadamente un nuevo hogar. Dos astronautas de la ESA (la Agencia Espacial Europea), Ariane y Thomas, son enviados a Perséfone, el recién descubierto noveno planeta del sistema solar, un gigante helado que podría ser la salvación de nuestra especie. Pero la llegada al planeta no está exenta de incidentes. Eso sí, desde el inicio, el juego deja claro que su gran baza no será la acción, sino la narrativa. Y ahí es donde realmente consigue brillar… aunque no siempre sea suficiente para sostener el conjunto.

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Ciencia ficción potente con un toque emocional

La trama de Aphelion se articula en torno a la misión Hope-01 y al accidente que separa a sus dos protagonistas nada más llegar al planeta. A partir de ahí, la historia alterna entre ambos personajes mientras estos intentan sobrevivir, reencontrarse, intentar completar su misión y desentrañar los misterios de Perséfone.

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Además del misterio en torno al planeta, el elemento que sustenta la trama es la relación entre Ariane y Thomas. Un vínculo gestado entre ambos científicos, que se ha forjado durante el viaje estelar y ha ido más allá de lo profesional, y que supone una conexión compleja, marcada por decisiones pasadas, sacrificios personales y emociones contenidas. Ariane, centrada en su carrera, ha descuidado su vida personal; Thomas, en cambio, representa el apoyo constante. Esta dualidad se desarrolla con acierto a lo largo del juego, generando momentos realmente memorables.

Aunque algunos giros narrativos son previsibles, la forma en la que se presentan, junto con el excelente trabajo en los diálogos de los actores y dirección, consigue mantenernos interesados durante junto con el otro gran pilar narrativo: la trama de ciencia ficción. El objetivo de la misión y la misteriosa realidad de Perséfone, un planeta que no está tan helado ni tan solitario como pensaban, nos empuja a seguir para descubrir sus misterios. Hay un giro realmente interesante a mitad del juego y todo parece conducirnos, de manera muy solvente, a una experiencia cinematográfica cercana al horror espacial. Pero es a partir de aquí donde la historia patina, el ritmo de juego hace que baje muchos enteros y sacrifica lo que podía haber sido una buena historia de ciencia ficción adulta para centrarse en los momentos emocionales y hasta filosóficos.

Uno de los aspectos más discutibles de Aphelion es su duración. Completar la historia principal puede llevarnos unas 6 horas, y la sensación general es que el juego pasa demasiado rápido y no termina de desarrollar todo su potencial. El ritmo es ágil, sí, pero también da la impresión de que algunas ideas se quedan a medio camino. Esto, sumado a la escasa dificultad, hace que la experiencia resulte poco exigente y, en ciertos momentos, demasiado superficial.

Cuando la jugabilidad es un mero trámite

El principal problema de Aphelion aparece cuando dejamos a un lado la narrativa y nos centramos en el mando. No es que no funcione o presente demasiados problemas, es simplemente que todas las mecánicas son extremadamente simples, nada desafiantes y se convierten en un mero trámite. Como una serie de molestos requisitos para hacer que la historia avance.

Ariane protagoniza la mayor parte de las secciones más dinámicas. Su jugabilidad gira en torno al desplazamiento: escalar, saltar y sobrevivir a situaciones extremas. Desde el primer capítulo nos vemos siguiendo los típicos salientes brillantes en las paredes para escalar y escalar con un sistema demasiado simple que funciona casi en modo automático. Tan sólo hay que estar pendiente de pulsar repetidamente un botón para que Ariane no caiga al vacío. Un sistema de ‘parkour’ sumamente sencillo que además se ayuda de un cabestrante capaz de colgarnos de casi cualquier sitio. Un sistema que muy pronto se hace repetitivo y que enseguida es demasiado irreal: ¡que Ariane es bióloga, no experta en escalada deportiva!  

Y encima las mecánicas no están todo lo pulidas que deberían. Los saltos pueden fallar sin motivo aparente, los agarres resultan inconsistentes, a veces se suelta el cabestrante en mitad de un salto sin sentido ninguno, etc. No es un sistema roto, pero sí muy poco satisfactorio.

Las secuencias de escalada se interrumpen con dos mecánicas: una serie de sencillos puzles en los que Ariane utiliza las fuerzas electromagnéticas del planeta para alterar la materia y las secuencias de sigilo cuando se enfrenta a la entidad alienígena conocida como Némesis. Estos encuentros, al principio algo impactantes, se resuelven de forma muy sencilla: básicamente la criatura es ciega y sólo tenemos que cuidar de no hacer demasiado ruido o de crear señuelos sonoros para escabullirnos sin demasiado problema.  

Por su parte, Thomas ofrece un enfoque más pausado, centrado en la investigación, la gestión del oxígeno (ya que su tanque se dañó en el accidente) y la resolución de pequeños puzles. La idea de crear este contrapunto en la jugabilidad de ambos personajes no es mala, pero en la práctica sus secciones son demasiado básicas y rompen el ritmo del juego. Es cierto que la mayoría de las respuestas a la trama llegarán de la investigación de Tomas, pero hacerlo avanzar es de todo menos desafiante.

Y otro problema es su sistema de checkpoints, un elemento que también juega en su contra. Y es que como ya hemos dicho, muchas de sus muertes son realmente injustas y obligan a repetir secciones más largas de lo deseable.

Perséfone: belleza helada con identidad propia

El apartado visual y artístico sí que se alcanza una buena nota. Perséfone es uno de los grandes aciertos del juego. El planeta transmite aislamiento, peligro y belleza a partes iguales. Sus paisajes helados, las grietas, las estructuras abandonadas y los fenómenos electromagnéticos crean una atmósfera muy conseguida.

Explorar sus entornos y descubrir fragmentos de su historia a través de objetos y pistas añade valor a la experiencia, aunque nuevamente echamos en falta una mayor profundidad en muchos de sus elementos narrativos. Visualmente, Aphelion cumple con creces. Las cinemáticas, con el sello Don't Nod, están muy cuidadas, las interpretaciones son convincentes y la dirección artística refuerza el tono melancólico de la aventura.

El sonido y la genial banda sonora acompañan perfectamente, elevando los momentos clave de la narrativa. Es, sin duda, uno de los aspectos más sólidos del juego.

Y a nivel técnico, aunque el juego es por lo general estable, no está libre de fallos. Problemas de colisiones, animaciones poco precisas y errores puntuales en la interacción con el entorno pueden romper la inmersión.

Conclusiones de Aphelion

Aphelion es un título que funciona mejor como experiencia narrativa que como videojuego en sí mismo. Don't Nod vuelve a demostrar su talento para contar historias, creando personajes creíbles y momentos emocionales que dejan huella y sí, su historia de ciencia ficción tiene momentos de gran superproducción cinematográfica.

Sin embargo, la falta de desafío, su corta duración y unos sistemas jugables poco pulidos impiden que alcance cotas más altas. Es un juego recomendable para quienes buscan una historia intensa y accesible, pero puede decepcionar a quienes esperen algo de profundidad o algún reto jugable.

Plataforma analizada: Xbox Series X

Lo mejor:

  • Narrativa emocional con algunos momentos memorables
  • Los protagonistas están muy bien construidos
  • Excelente apartado audiovisual

Lo peor:

  • Experiencia demasiado breve
  • Jugabilidad poco pulida y mecánicas muy simples
  • La historia pincha en los últimos momentos
Valoración 66/100