Análisis

Fatal Frame II: Crimson Butterfly, un remake que irradia personalidad entre tanto fantasma

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

Fatal Frame II: Crimson Butterfly
La historia de Mio y Miyu, gemelas que ven cómo su extraña aldea de Minakami se ve arrasada.. Koei Tecmo
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El año 2003 queda bastante lejos, cuando se lanzó para Playstation 2 y Xbox el juego Project Zero II: Crimson Butterfly, segunda entrega de una curiosa saga de videojuegos de terror basados en derrotar a fantasmas usando una cámara con el poder de capturar la maldad y usarla contra los espectros. Ahora nos llega un remake de aquel, reconocido por ser uno de los mejores de la saga, que otorga un lavado de cara importante a un título que lo necesitaba, aunque por el camino Koei Tecmo ha decidido modernizar muchos de sus sistemas, y esto quizás no lo necesitaba tanto.

A nivel de trama, el juego nos pone en la piel de Mio, una chica que se ve arrastrada a la extraña aldea de Minakami buscando a su hermana gemela Miyu. La aldea se encuentra envuelta en una noche eterna, totalmente desierta y destrozada por el paso del tiempo. Es así como nuestra protagonista se verá obligada, cámara en mano, a derrotar a los espíritus de los aldeanos de la aldea maldita mientras lucha por rescatar a su hermana y buscar la forma de salir de la pesadilla. En este sentido, el remake es totalmente fiel a la apuesta original, si bien se toma la licencia de sumar algunas misiones secundarias centradas en algunos personajes del pueblo para añadir algo de profundidad a sus trasfondos al tiempo que aporta más contenido por descubrir.

Como mejoras importantes, además de un acabado gráfico adaptado a la actualidad, cabe señalar un renovado sistema de combate, una reformulación de la progresión y la forma de mejorar nuestra fuerza empuñando la cámara obscura. Mientras que de forma habitual en la saga podemos hacer más daño a los fantasmas cuanto más tiempo aparezcan enfocados, ahora el enfoque es más sutil y cobra más importancia la inclusión de los puntos focales: unos puntos que aparecen en el visor de la cámara y que aumentarán el daño infligido a los espíritus si conseguimos señalarlos con estos puntos. A esto añadimos una función desbloqueable de zoom para mejorar el alcance con el que podemos hacer fotos, y la inclusión de varios filtros que sustituyen a las lentes y que lo son que añaden profundidad táctica a los enfrentamientos.

De base tendremos un filtro estándar, al que se unirán otros tres a lo largo del juego, cada uno con diferentes parámetros de alcance, daño y rapidez de carga de carretes (de hasta cinco tipos distintos que sirven como munición). Cada filtro dispondrá a su vez de un disparo especial que provocará distintos efectos a los fantasmas, lo que incentiva hasta cierto punto ir cambiando de filtro según lo que nos interese en cada momento. Las batallas serán distintas también en función del comportamiento del enemigo y la cantidad de los mismos. No será igual luchar contra un fantasma lento que contra uno rápido, o con un ejército de tres o cuatro de ellos. Será aquí donde tendremos que tomar decisiones rápidas sobre el filtro a utilizar o el carrete entre los disponibles.

Respecto a la progresión, se ha sustituido la clásica fórmula de gastar los puntos conseguidos por fotografiar fantasmas hostiles o amigables y ahora tendremos que encontrar unas piedras para mejorar distintos aspectos de la cámara, y ahora además dividiendo estas mejoras entre los distintos filtros. Esto hace que haya demasiados puntos que mejorar y en una partida no obtendremos suficientes para todo, por lo que toca especializarse o priorizar. Por suerte podremos comprar muy barato otras piedras con las que resetear los puntos invertidos. La otra novedad son los amuletos, que vienen a sustituir a las lentes. Sólo podremos equipar uno, y tiene efectos muy diversos como hacer más daño empuñando un filtro concreto, recuperar vida haciendo daño a fantasmas, etc.

Todo esto junto conforma una nueva capa de complejidad al funcionamiento del juego, pero personalmente creo que es algo enrevesado y no era muy necesario. Por un lado, el que ahora la forma de mejorar la cámara dependa solo de la exploración y encontrar recursos limitados provoca que los puntos por vencer fantasmas queden en un segundo lugar, ya que ahora sólo sirven para comprar objetos curativos o nuevos amuletos o efectos para el modo foto. Acabé terminando la partida con miles de puntos sin gastar simplemente porque en la tienda no había nada que me interesara, y parte de ese problema se agrava por la forma en la que se ha gestionado también el uso de amuletos.

En la primera partida, solo podremos llevar uno equipado entre un gran número de ellos que iremos desbloqueando. Tener tanta variedad para un solo hueco provoca la falta de combinaciones y diversidad, o acabar priorizando el hacer más daño por encima de cualquier otra cosa.

Por otro lado, el uso de filtros no está tan bien implementado como me hubiese gustado. Y esto es porque los fantasmas no se han adaptado para que pueda ser más necesario usar un filtro u otro en mitad del combate, lo que habría encajado y ofrecido mayor variedad. Quedan más relegados a una función secundaria en la exploración para resolver algunos puzles sencillos. No digo que sean del todo inútiles, y de hecho en las dificultades más altas es recomendable ir aprovechando las ventajas de cada tipo para adaptarte y sobrevivir. Por ejemplo, cambiando a un filtro de recarga más rápida y cuando el carrete esté listo cambiar a otro que haga más daño con cada foto. Pero en mi opinión no le habría venido mal un poco más de enjundia a las posibilidades agregando diferentes comportamientos a los enemigos que nos forzaran a usar un filtro u otro.

Otra novedad que no me ha convencido del todo es que ahora los fantasmas pueden entrar en un estado de furia que les cura la vida y los hace temporalmente más fuertes. El problema es que también se hacen más resistentes al daño, y solo podremos sacarlos de ese estado realizando un fatal frame (foto en el momento justo que nos atacan) mientras la pantalla parpadea en rojo, lo que ocurre cuando hemos hecho bastante daño al susodicho. Esto llega a provocar momentos frustrantes en los que un fantasma que estaba prácticamente muerte de repente resurja de sus cenizas, se vuelva más fuerte, y el combate se alargue más de la cuenta. Mientras que entiendo que esto añade más desafío, considero que está algo desbalanceado en perjuicio del jugador, obligándonos a gastar demasiados recursos incluso contra enemigos más débiles que de repente se convierten en entes mucho más molestos.

El ritmo también se resiente un poco con la inclusión de las misiones secundarias, que nos pedirán volver a zonas ya visitadas y dejando una sensación de repetición poco necesaria. Terminar la primera partida me llevó unas 14 horas, cuando el juego original podía terminarse en unas 9 horas.

Hay que entender también que este remake se ha diseñado con la intención de ser rejugado varias veces, y es que hay muchas recompensas y contenidos que no veremos durante la primera vez que juguemos. El poder seguir mejorando la cámara o equipar más de un amuleto no llegará hasta la segunda vuelta, así que si queremos ser completistas la duración total del juego puede superar tranquilamente las 25-30 horas, más si disfrutamos de seguir maximizando la cámara.

Por todo lo demás, considero que Fatal Frame II Remake hace muy buen trabajo en readaptar un buen juego. La mejora gráfica es muy notable, aportando una sensación continua de agobio frente a zonas más oscuras y un diseño de fantasmas muy trabajado. Notable es también el trabajo de sonido, que ayuda a recrear todo este contexto de mal rollo tanto con los enfrentamientos como con sonidos inquietantes que acechan en cada esquina. Se mantiene a su vez la aparición de algunos puzles sencillos además de añadir alguno nuevo (como encontrar muñecas gemelas y encuadrarlas a la vez) y la aparición de fantasmas amistosos a los que tendremos que fotografiar en el momento en el que aparezcan como si fueran coleccionables.

Las sensaciones generales que me llevo son ligeramente agridulces. Creo que este remake hace un buen trabajo adoptando y respetando la obra original, pero varias de las decisiones que se han tomado para modernizarlo o no eran necesarias o no se han encajado bien dentro de la propuesta. La historia y la ambientación siguen funcionando igual de bien, así como el diseño de los escenarios y de los enemigos, si bien en este segundo aspecto habría agradecido que hubieran incluido algunos fantasmas nuevos o que al menos hubiesen incluido nuevas mecánicas que justificasen el ir cambiando de filtro durante el combate.

Con todo, agradezco la existencia de este Fatal Frame II Remake si con ello se da a conocer esta franquicia a nuevos jugadores, ya que consiguió construir un sistema de combate muy original que merece ser redescubierto.

*Copia jugada en PlayStation 5

Lo mejor

  • Un gran respeto por el juego original, cuidando que la narrativa y la ambientación mejoran sin perder su personalidad.
  • Mejores gráficas y sonoras muy acertadas.
  • Se agradecen las novedades en el combate y el esfuerzo por añadir más contenido para que se pueda disfrutar el juego mucho más tiempo.

Lo peor

  • Algunas novedades en combate y exploración están peor implementadas que otras, alargando artificialmente la duración o lastrando el potencial del combate.
  • El ligeramente molesto filtro de granulado que viene activado por defecto y que en consolas no puede desactivarse.
Valoración 80/100