Análisis

Nioh 3: el valor de uno de los mejores combates de la historia de los videojuegos

Periodista. Sevillano, cinéfilo y retrogamer.

Tokugawa Takechiyo al frente de la aventura de Nioh 3
Tokugawa Takechiyo al frente de la aventura de Nioh 3. Team Ninja
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Seis años después del lanzamiento de Nioh 2, Team Ninja da una sorpresa mayúscula trayéndonos la tercera parte que nadie pensaba que fuera a ser posible. Nioh 3 llega como uno de los RPG's de 2026 con la promesa de adoptar todo lo que el estudio aprendió con el desarrollo de Wu long y Rise of the Ronin. Y la realidad es que lo han cumplido con creces. Los fans de la saga Nioh no necesitábamos mucho para quedar contentos con una continuación, con más y mejor era suficiente.

Pero Team Ninja decidió darle una vuelta de tuerca al sistema que refinaron para su segunda parte, uno que ya era tremendamente complejo y repleto de contenido. La premisa jugable de Nioh 3 contiene una diferencia clave y muy rompedora: separar el combate en dos estilos complementarios.

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El estilo Samurai es el que lo que han jugado a los juegos anteriores bien conocen. Cambios entre postura baja, media y alta. Utilizar el pulso de ki para purificar los reinos yokai y recuperar el ki. En cambio, el nuevo estilo ninja renuncia al uso de posturas y pulso para centrarse en una jugabilidad más rápida, más frenética, más táctica y basada en esquivar y lanzar técnicas de Ninjutsu a distancia.

Esta separación, que puedes alternar solo usando un botón en mitad del combate, crea toda una nueva variedad de estrategias y de posibilidades. Al principio recelaba un poco de como iba a encajar este estilo más rápido, pero tras jugar cerca de 60 horas y llegar al fin de la historia principal (lo que en un juego como Nioh es solo la punta del iceberg) puedo decir con seguridad que mis temores eran infundados.

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El anclaje de la trama de Nioh 3

La premisa de Nioh 3 es sencilla. No es una saga que destaque por su riqueza narrativa, es más bien una extraña mezcla entre los mitos célebres de la cultura japonesa y un desfile de personajes históricos que aparecen y desaparecen como una lluvia constante de cameos. Pero aún así tengo que reconocer que quizás en esta tercera parte la historia es mucho más disfrutable, quizás por estar más contenida y por utilizar de forma correcta el tropo de los viajes en el tiempo para permitirnos visitar distintas épocas sin abusar de los tópicos más alocados a los que solemos estar acostumbrados.

El sistema de combate de Nioh 3 es uno de los más potentes del género
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La trama del juego nos pone en la piel de Takechiyo Tokugawa, destinado a ser nuevo shogun, y que en el prólogo es traicionado por su propio hermano Kunimatsu, convirtiéndonos en mero espectador de la destrucción de nuestro legado. Viajamos entonces a un pasado reciente, en el que nos encontramos con una versión más joven de nuestro abuelo Ieyasu Tokugawa y decidimos ayudarlo a desterrar a un maléfico yokai que está sembrando el caos creando zonas corruptas llamadas Purgatorios.

Nuestro periplo nos irá llevando a diferentes épocas para seguir truncando los planes de Kunimatsu, aunando fuerzas con personajes históricos y una vez salvado el día, pasar a la siguiente. Sencillo y directo, y personalmente lo prefiero así. Porque de cualquier forma, lo más importante de Nioh 3 es su jugabilidad, su combate.

Lo nuevo de Team Ninja abraza el mundo interconectado

Pero primero tengo que comentar el otro gran cambio que trae, un mundo interconectado. Y digo interconectado, no abierto, porque considero que son dos cosas diferentes. Mientras que un mundo abierto es más basto, y normalmente comprende un único mapa de enormes dimensiones, en Nioh 3 tenemos grandes mapas de zonas interconectadas en un gran mapa por cada época. Esto permite condensar mucho más el contenido, abruma menos al jugador al mismo tiempo que ofrece las mejores ventajas de este enfoque, que es poder afrontar el contenido de forma directa y con cierta libertad, sin muchas pantallas de carga.

Las misiones secundarias son rápidas de hacer, y la exploración es orgánica e intuitiva, con el aliciente de que cuanto más tareas completes en cada región, más información se irá revelando en la misma, hasta el punto en el que podrás ver todo lo importante que te falta por hacer. Y aunque parezca una tontería, esta progresión de menos a más funciona mucho mejor que si vieras miles de puntos de interés desde el principio. Tienes que recorrer una buena porción del mapa antes de que se revele del todo y luego sólo es cuestión de desplazarte con el viaje rápido entre santuarios para terminar de recoger lo que te hayas podido dejar por el camino, y todo posiblemente en cuestión de minutos.

Las zonas además están planteadas para no ser espacios vacíos inmensos, hay áreas que son más grandes, pero lo común es visitar regiones más contenidas, muy diversas entre ellas incluso dentro de la misma época, y no por ello no tendrás que estar pendiente para encontrar secretos. Es un mundo que encaja muy bien con un soulslike, uno en el que vas encontrando bases enemigas, arenas en las que enfrentarte a hordas, jefes opcionales con los que puedes encontrarte de sopetón y hasta mazmorras que pueden ser misiones de historia o secundarias. Consigue enganchar al jugador y antes de que te des cuenta a lo mejor has conseguido completar dos o tres zonas casi al completo sin dedicar horas y horas a ello.

Con esto no digo que el juego sea corto, ya he comentado que me ha llevado 60 horas, y podrían ser más si vas a por todo lo que ofrece en una primera vuelta. Y eso sin hablar del endgame, ya que vencer al jefe final es solo el comienzo, luego se nos desbloquea más contenido y nuestro objetivo será conseguir mejor equipo para construirnos el personaje más poderoso posible.

La mezcla del souls con la acción más salvaje

El mayor logro de esta saga, en mi opinión, es conseguir que su combate te mantenga enganchado sin que nunca te canses de él. Lo consigue al mezclar un estilo de progresión souls con el frenetismo de un juego de acción más salvaje. Los cambios de postura, bloqueos y esquivas, lanzar shurikens o preparar hechizos para aumentar tus atributos o bajar los del enemigo, tener hasta 12 armas distintas con las que jugar, todas ellas con numerosos ataques especiales por desbloquear, todas divertidas y viables...Y eso sin hablar de la legión de diferentes enemigos a los que enfrentarnos. A los que ya se presentaron en los dos juegos previos, que de por si suman una variedad envidiable, añadimos muchos más nuevos yokais y jefes. Difícilmente nos acostumbraremos a vencer a un puñado de tipos antes de que nos presenten más, y si esta es la primera vez que juegas a un Nioh, la sensación de descubrimiento es mucho mayor. Los hay de todos los tamaños y formas, más lentos o más rápidos, todos ellos con un diseño espectacular y basados en la mitología tradicional. Posiblemente sea uno de los mejores despliegues de enemigos que he visto jamás en un videojuego, rivalizando incluso con lo visto en la saga Souls y Elden Ring.

El plataformeo entra de lleno en la saga en este Nioh 3

Ir probando distintas armas, aunado a su sistema de equipamiento dividido por rareza que sueltan los enemigos al azar, configura un bucle jugable que nunca envejece, que nunca se hace repetitivo. Si te cansas de un arma o no te convence, cambias a otra y sigues aprendiendo. Y este cambio es fácil porque el juego se hace más accesible que nunca, y es otro de sus enormes aciertos: El permitirte reiniciar los puntos de atributos invertidos siempre que quieras sin coste alguno, y esto se aplica tanto para subir de nivel como para reiniciar árboles de habilidades de armas. Así puedes cambiar de arma todas las veces que quieras y adaptarte mejor a lo que te va tocando, en vez de sufrir porque estás subiendo atributos que no mejoran el daño del mejor arma que tienes.

A su vez con este sistema castigas menos al jugador principiante, que esté más perdido y no sepa como debe distribuir los puntos de atributos y premias mucho más la experimentación temprana. Y eso es importante en un juego con tantas mecánicas y funciones que tener en cuenta. Los atributos también se han balanceado y se han modificado para aportar más por sí mismos. Seguimos teniendo los básicos: Cuerpo para subir vida, Corazón para subir ki (que es la energía con la que moverte, lanzar ataques o bloquear), Resistencia para mejorar el peso de tu equipo.

Pero el resto de atributos se han modificado para adaptarse a las novedades. Valor viene a ser fuerza, centrada más en el estilo samurai y permitirte activar las bonificaciones pasivas de su equipamiento aparte de permitirte hacer más daño de ki. Técnica hace lo propio con el estilo ninja y mejora el daño del medidor de artes y del Ninjutsu. Intelecto es un atributo nuevo centrado en mejorar la duración de efectos y la velocidad de recuperación de ki, además de ser requisito para activar pasivas de amuletos. Y por último magia, que ahora está asociada al equipamiento de núcleos yokai y poder activar sus habilidades. Un punto novedoso asociado a este tema es que ahora las armas escalan por igual entre tres atributos, ganando más poder del que tengamos más elevado entre ellos, ayudando a que tengamos muchas más versatilidad y comodidad a la hora de utilizarlas.

El regreso de los espíritus guardianes

Hay mucho que aprender y las novedades ni siquiera terminan aquí. Ahora en el estilo Samurai puedes llenar un medidor de artes que potencia los ataques pesados y el uso de artes marciales, que son ataques únicos de cada arma y que se activan con varias configuraciones de botones concretas. Los espíritus guardianes también vuelven y son determinantes en la clase de personaje que vas a crear, utilizan sus propias técnicas y pueden cambiar tu forma a una más poderosa e inmortal de forma temporal. Los núcleos de alma, presentados en la segunda entrega y que vienen a ser la esencia de los monstruos que derrotamos, ahora también pueden utilizarse para desbloquear y equipar los hechizos mágicos. Y eso sin hablar del Purgatorio, mazmorras desafiantes en las que sufrir daño nos reduce la vida máxima y en las que podemos obtener al azar armas únicas que al ser usadas el tiempo suficiente, nos permiten desbloquear nuevas técnicas especiales del arma en cuestión.

Tanto el conseguir estas técnicas del purgatorio como los hechizos de los núcleos del alma está muy ligado al azar, y ese es quizás el punto más conflictivo del juego, ya que limita la progresión en ambos sistemas con el fin de modificar la experiencia de cada jugador y alargarla en el tiempo. No considero que sea un gran problema en sí mismo, ya que durante mi partida no he tenido problema en conseguir cantidades abundantes de ambas materias, pero al menos en lo que respecta a la magia, el sistema se ha diseñado para que no tengamos acceso a los hechizos más poderosos hasta llegar a partes muy avanzadas de la historia.

En definitiva, estamos ante un juego tan profundo y, a pesar de todo lo nuevo que ofrece, tan elegantemente rediseñado, que es difícil no recomendarlo si te gustan los soulslike. Es un juego que además personalmente considero más accesible que otros juegos modernos del género. No es un juego fácil, vas a morir mucho y hay jefes temibles, pero una vez que aprendes patrones y empiezas a construir a tu personaje de forma correcta las cosas se balancean en tu beneficio. Nioh 3 es tan difícil o tan fácil como tu decidas, y eso es un gran punto a su favor. Puede resultar frustrante por momentos, pero no hay ningún enfrentamiento que no haya logrado superar y ninguno me ha llevado más de cinco intentos (mientras que en otros juegos he podido llegar a 20 intentos en algunos jefes, por comparar).

Conclusiones de Nioh 3

Es un juego adictivo, que puede durarte tanto tiempo como te apetezca, y la experiencia definitiva que pule y añade detalles de calidad de vida muy acertados. Se ha añadido un salto que permite el plataformeo y la navegación por escenarios más verticales, hacer combos aéreos, e incluso tenemos un desvío de ataques mucho más satisfactorio. Se ha refinado en muchísimos puntos, tanto en diseño como en progresión, y me dejo puntos como encontrar a los simpáticos kodamas, perseguir a los ridículos gatos gordos Sunekosuris o abatir a flechazos a los nuevos y adorables Chijikos.

Si tengo que ponerle alguna pega, quizás sea que a nivel gráfico algunos escenarios presentan texturas cutres y genéricas, problema que se lleva arrastrando desde el comienzo de la saga. Pero por lo demás, ha sido una experiencia que he disfrutado de principio a fin y que pretendo seguir disfrutando durante mucho más.

Plataforma analizada: PlayStation 5

Lo mejor

  • Uno de los mejores sistemas de combate jamás diseñados. Complejo, adictivo y tremendamente versátil.
  • Un mundo interconectado muy bien planteado y gratificante de explorar.
  • Una trama sencilla pero bien resuelta en torno a los viajes en el tiempo.
  • Contenido para cientos y cientos de horas.
  • Las novedades, a pesar de ser arriesgadas, funcionan bien.

Lo peor

  • Gráficos algo irregulares, sobre todo en algunos elementos de la geografía del mundo y entornos poco inspirados.
  • La narrativa sigue sin ser demasiado interesante a pesar de tener mucho peso.
Valoración 90/100