Análisis

Jacob Jazz’s Tamarindo’s Freaking Dinner llega a Nintendo Switch 2

Periodista. Músico. Padre. Gamer.

Jacob Jazz’s Tamarindo’s Freaking Dinner
La locura de Tamarindo’s Freaking Dinner. Celery Emblem
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No se puede negar que el siempre sorprendente y rompedor desarrollador español Jacob Jazz (que nos deleitará en breve con el esperadísimo Fear Fa 98) no está a la que salta. Fue el tipo más rápido de este lado del Pisuerga y colocó su juego Tamarindo’s Freaking Dinner como el “primer videojuego anunciado para Nintendo Switch 2” cuando la nueva consola de Nintendo acababa prácticamente de anunciarse al mundo. Peroel juiego se ganó ese título y ahora, esa promesa se ha cumplido: el juego, que ya podía disfrutarse en Steam y en versión Switch, llega ahora con versión especial Nintendo Switch 2.   

El título de Celery Emblem, que llega ahora a Nintendo Switch 2, es una experiencia de terror en primera persona tan excéntrica como carismática, heredera espiritual de Baobabs Mausoleum y segunda entrega de la llamada “Jacob Jazz’s Treelogy” .

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Desde el primer minuto queda claro que no estamos ante un survival horror tradicional. Aquí el miedo convive con el humor absurdo, el diseño de puzles con diálogos hilarantes y la tensión constante con un tono casi de sitcom noventera pasada por el filtro de Luigi’s Mansion y Cluedo. Si quieres saber más detalles del juego puedes leer el análisis que publicamos del a versión PC en junio de 2024.

Una premisa tan absurda como inquietante

La historia nos pone en la piel de Macario Macabro, un repartidor de pizzas y exorcista en porácticas cuya peor decisión vital ha sido aceptar un pedido a Tagomago’s Mansion, en MokingBird MilkyWay Heights 13: la casa más vieja, espeluznante y maldita del universo. La anfitriona es la condesa Erzeweth Watory of Walpurgis, un personaje que rezuma carisma grotesco y que marca el tono de toda la aventura. El encargo parece sencillo: entregar la pizza. El problema es que, quizá, la cena no sea la pizza… quizá seas tú.

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Jacob Jazz’s Tamarindo’s Freaking Dinner

A partir de esta premisa, el juego despliega una narrativa fragmentada, ambiental y muy apoyada en el diálogo y la observación. No hay cinemáticas largas ni exposiciones forzadas: la historia se construye explorando, escuchando conversaciones y, sobre todo, repitiendo ciclos temporales para comprender qué ocurre realmente en esta mansión infestada de caníbales.

El tiempo como enemigo

Uno de los pilares jugables más interesantes es su sistema de ciclo temporal, claramente inspirado en The Legend of Zelda: Majora’s Mask. Tenemos una hora y cuarenta y cinco minutos antes de que comience la cena. Ese tiempo avanza de forma implacable, obligándonos a tomar decisiones, observar rutinas y aprender de los errores. Cuando el ciclo se reinicia, el conocimiento permanece.

Este diseño convierte cada partida en un ejercicio de planificación y memorización. Los siete habitantes de la mansión siguen patrones de comportamiento concretos según la hora, y entenderlos es clave para sobrevivir… o para invertir los papeles y acabar con ellos antes de que nos devoren. La sensación de “sé que algo importante ocurre en tal habitación a tal hora” genera una tensión constante y muy bien medida.

Puzles, diálogos y muertes (muchas muertes)

En el apartado jugable, Tamarindo’s Freaking Dinner apuesta por puzles ambientales, conversaciones ramificadas y decisiones que afectan directamente al desarrollo y al final de la historia. Hay múltiples finales, y llegar a uno u otro depende tanto de nuestras acciones como del orden en que descubrimos los secretos de la mansión.

Jacob Jazz’s Tamarindo’s Freaking Dinner

Los diálogos son uno de los grandes triunfos del juego. Escrito con un humor negro muy marcado, lleno de referencias y situaciones grotescas, logra arrancar carcajadas incluso en los momentos más tensos. Macario es un protagonista memorable, consciente de su mala suerte y, en ocasiones, de algo mucho más oscuro relacionado con su propia existencia.

Y sí, vamos a morir. Mucho. Pero cada muerte es una lección. El juego no penaliza el error; lo integra en su narrativa y en su diseño, reforzando esa sensación de estar atrapados en una pesadilla cíclica.

Un apartado audiovisual con personalidad

Visualmente, el juego apuesta por un estilo artístico muy particular, con modelos exagerados, colores apagados y una estética que mezcla lo cartoon con lo macabro. No busca el realismo, sino la expresividad, y lo consigue. En Nintendo Switch 2 el rendimiento es sólido, con tiempos de carga razonables y una tasa de imágenes estable.

El sonido merece una mención especial. La ambientación sonora refuerza la sensación de inquietud constante, mientras que la banda sonora siempre brillan te de creada por Jacob Jazz acompaña con melodías que van de lo cómico a lo perturbador.

Jacob Jazz’s Tamarindo’s Freaking Dinner

Conclusiones

Jacob Jazz’s Tamarindo’s Freaking Dinner es una de esas rarezas que enriquecen el catálogo de cualquier plataforma. No es un juego para todo el mundo, pero quienes conecten con su humor, su estructura cíclica y su propuesta narrativa encontrarán una experiencia única, valiente y muy memorable. Nosotros lo hemos disfrutado de nuevo en Switch 2 precisamente por eso: porque se atreve a ser extraño, incómodo y sorprendente.

Lo mejor:

  • Diseño de ciclo temporal inteligente y bien integrado
  • Diálogos brillantes y humor negro muy bien escrito
  • Una mansión llena de secretos, personalidad y el sello Jacob Jazz

Lo peor:

  • Puede resultar confuso en las primeras horas
  • No todos los puzles están igual de bien afinados
Valoración 80/100