Teclado Turtle Beach Vulcan II TKL: diseño compacto y luminoso a un precio asequible
Diseño compacto, RGB protagonista y un precio muy ajustado para un teclado mecánico honesto que apuesta por una experiencia clásica
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Los teclados gaming cuentan ahora con un buen número de modelos realmente avanzados que incorporan nuevas tecnologías y varias decenas de euros a sus precios. Por eso, encontrarse con un producto que no intenta reinventar la rueda y cuneta ocn un precio ajustado puede ser, paradójicamente, un soplo de aire fresco. El Vulcan II TKL de Turtle Beach es justo eso: un teclado mecánico tenkeyless tradicional que pone el foco en el diseño, la iluminación y una experiencia de uso sólida, sin prometer demasiados milagros tecnológicos.
Desde el primer contacto queda claro que estamos ante un periférico bien construido y con personalidad. El formato TKL elimina el teclado numérico para ganar espacio en el escritorio, algo que agradecerán especialmente los jugadores de FPS y MOBA (y que puede ser un problema para los que intentan aunar en un solo teclado la experiencia gaming y de trabajo diario), y lo hace manteniendo una estética muy reconocible dentro de la familia Vulcan. A un precio que ronda los 99 euros, su propuesta es clara: ofrecer un teclado llamativo, personalizable y competente, asumiendo algunas concesiones que conviene tener en cuenta.
Un diseño que entra por los ojos
El Vulcan II TKL apuesta por un chasis de perfil bajo con una elegante placa superior de aluminio cepillado que transmite sensación de producto premium pese a estar fabricado mayoritariamente en plástico. No es un teclado pesado, pero sí se siente sólido y estable sobre la mesa gracias a sus patas ajustables y a unas gomas antideslizantes eficaces. El detalle del dial de volumen en la esquina superior derecha, con función de pulsador para silenciar, es práctico y muy agradecido en el día a día, aunque se echa en falta que sea configurable desde el software.
Uno de los grandes protagonistas es su sistema de iluminación RGB por tecla. Las teclas en forma de “T”, finas y con gran parte del interruptor expuesto, permiten que la luz se derrame de forma muy vistosa. El resultado es espectacular si te gusta un escritorio lleno de color, aunque también tiene una contrapartida: las keycaps son de ABS y algo altas para el perfil tan bajo del chasis, lo que no convence a todo el mundo en largas sesiones de escritura. Por suerte, el teclado es compatible con keycaps de terceros con montaje en cruz, aunque cambiar las teclas implica perder parte de ese impacto visual tan característico.
Interruptores, sonido y sensaciones
El corazón del Vulcan II TKL son los interruptores mecánicos TITAN HS lineales. Son suaves, ligeros, prelubricados y con un punto de actuación de 1,8 mm, pensados claramente para ofrecer rapidez y comodidad en el juego. En uso real responden bien y no penalizan la precisión, pero su perfil sonoro es peculiar: son silenciosos, sí, pero también algo “apagados”, con un sonido más blando de lo que muchos esperan en un teclado mecánico. No es un defecto grave, pero los usuarios más exigentes con el tacto y el sonido lo notarán.
La buena noticia es que el teclado cuenta con switches intercambiables en caliente, compatibles con modelos de 3 y 5 pines. Esto alarga enormemente su vida útil y abre la puerta a personalizar la experiencia si los TITAN HS no terminan de encajar contigo. Además, el interior incluye espuma insonorizante y estabilizadores mejorados, lo que reduce vibraciones y ruidos metálicos no deseados.
Software correcto, sin alardes
La personalización se gestiona desde el software Swarm II, donde podemos remapear teclas, crear macros, gestionar perfiles y ajustar la iluminación. No es el software más moderno ni el más intuitivo del mercado, pero cumple con lo esencial y funciona de forma estable. Destaca la función ReacTap, una solución por software tipo SOCD que prioriza la última pulsación direccional, útil en determinados juegos competitivos, aunque no deja de ser una alternativa a funciones hardware más avanzadas que aquí no están presentes.
El Vulcan II TKL no pretende competir con teclados magnéticos ni con modelos de gama alta. Sus limitaciones están claras: no ofrece ajustes de actuación ni funciones avanzadas de hardware, y algunas decisiones de diseño pueden no gustar a todos. Sin embargo, también es un teclado atractivo, bien construido, personalizable y muy disfrutable para jugar y escribir, especialmente si valoras el RGB y un formato compacto.
Por 99 euros, su relación calidad-precio es uno de sus grandes argumentos. No es el teclado más rompedor del mercado, pero sí una opción muy equilibrada para quienes buscan un mecánico TKL con identidad propia y sin complicaciones.
Características técnicas:
- Formato: Tenkeyless (TKL, sin teclado numérico)
- Conectividad: USB-A por cable
- Cable: 1,8 m, trenzado y desmontable (USB-C a USB-A)
- Iluminación: RGB individual por tecla
- Interruptores: mecánicos lineales TITAN HS
- Vida útil de los interruptores: hasta 50 millones de pulsaciones
- Compatibilidad hot-swap: sí (compatible con switches de 3 pines y 5 pines)
- Punto de actuación: 1,8 mm
- Fuerza de actuación: 45 g
- Procesador: ARM Cortex-M3 de 32 bits
- Frecuencia de sondeo (polling rate): 1.000 Hz
- Altura ajustable: patas traseras de doble altura
- Memoria integrada: sí, hasta 5 perfiles guardados en el propio teclado
- Software: Swarm II
- Control de volumen: rueda giratoria con función de pulsación para silenciar
- Dimensiones: 366,16 × 137,33 × 32,15 mm

