Aunque el anuncio de la Switch 2 elevó las acciones de Nintendo a pesar de las críticas de los precios, Trump atacó en sólo unas horas. Las tarifas a Vietnam donde Nintendo llevó parte de la producción de la nueva consola fue un golpe imposible de esquivar. Aún así la situación es general y tiene perspectivas de serlo en todo el mundo, no sólo en Japón ni en el ámbito de los videojuegos. La bolsa ha caído en China, Australia y Taiwán pero desde el foco de los videojuegos el impacto tiene un primer frente claro. El caso de la Switch 2 puede ser el más sonado de todos por el momentum de Nintendo con respecto a una nueva consola, algo que sucede una vez cada 7-8 años. Las consecuencias de esto con respecto a precios o llegada a la comunidad de Norteamérica, y quién sabe si también a Latinoamérica, son imposibles de imaginar. El control de esa batalla por parte de Nintendo puede suponer el inicio de una guerra o de una alternativa a nivel global. Porque el impacto de las tarifas está relacionado con las ventas en Estados Unidos pero también con la marca a nivel mundial. La fe de los inversores y los próximos días van a ser claves para entender qué relación puede tener esto con los videojuegos. Sobre todo más allá del caso Nintendo con la situación única de una nueva consola. El valor de mercado está relacionado con la confianza de los inversores y según en qué casos, eso puede apretar al desarrollo de juegos. O al menos a la inversión en nuevos activos, por eso el estado de la bolsa es un marcador tan eficiente como peligroso. Nintendo y Sony son los más tocados por sus roles en venta de consolas, más aún por la inestabilidad actual del yen en Japón. Ahora toca comprobar cuál es la salida de todas las compañías en una situación tan compleja como esta.