Carlos Alcaraz busca revancha ante Djokovic: la final del Open de Australia que reabre la herida de París

Es la cuarta gran final entre Alcaraz y Djokovic
El guiño de Carlos Alcaraz a Fernando Alonso tras meterse en la final del Open de Australia
Melbourne se prepara para un duelo que va mucho más allá de un simple trofeo. Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se enfrentarán en la final del Open de Australia, y no es cualquier encuentro: es la cuarta gran final entre ambos y la oportunidad de saldar cuentas pendientes. Aunque Alcaraz venció al serbio en Wimbledon 2023 y 2024, fue Djokovic quien le arrebató el oro olímpico en París 2024, un recuerdo que sigue ardiendo y que convierte este partido en algo más que un Grand Slam: es una reválida emocional.
Para Alcaraz, cada punto es la posibilidad de reivindicarse y demostrar que aquel tropiezo en París fue solo un obstáculo pasajero. Para Djokovic, es otra chance de reafirmar su leyenda, sumando otro Grand Slam a su palmarés y mostrando que, a sus 39 años, sigue siendo casi inmortal dentro de la pista.
París, la espina que impulsa a Alcaraz
La derrota olímpica todavía duele, y eso le da sabor al duelo. Alcaraz llega con la motivación de quien sabe que tiene historia con Djokovic y que cada saque y cada derecha puede inclinar la balanza a su favor. Melbourne es más que una final: es la oportunidad de transformar una herida en victoria, de devolver al serbio el sabor de aquel oro que le escapó.

Djokovic, por su parte, tuvo que sudar tinta para superar a Jannik Sinner en semifinales. Cuatro horas de épica pura, salvando 16 de 18 bolas de break y haciendo que el Rod Laver Arena se pusiera de pie una y otra vez. El serbio demostró que, pese a los años, sigue siendo un muro imposible y un estratega que sabe manejar la presión como nadie.

Caballerosidad con chispa entre Alcaraz y Djokovic
Más allá del resultado, hay momentos que se quedan en la memoria. Tras su épica victoria en semifinales, Djokovic se acercó a Alcaraz en la zona del gimnasio y lo felicitó con un gesto de respeto absoluto. No era solo deportividad: era un guiño a la historia que ambos han construido, un recordatorio de que la rivalidad también puede ser elegante y humana.
Esta final promete emoción, drama y tenis de alto voltaje. Entre el hambre de revancha de Alcaraz y la maestría eterna de Djokovic, Melbourne se prepara para un duelo que nadie querrá perderse.