La tenista Emma Navarro desvela el calvario que ha sufrido durante tres años: “Tenía hambre a todas horas”

Emma Navarro durante un partido del US Open. Cordon Press
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Emma Navarro, que llegó a los cuartos de final del US Open este mismo mes, ha decidido contar una parte de su carrera que durante años ha permanecido oculta. La tenista estadounidense, exnúmero 8 del mundo, ha anunciado que pone fin a su temporada 2026 para centrarse en recuperar completamente su salud y ha explicado en una carta publicada en su perfil oficial de Instagram el difícil proceso que ha atravesado desde 2023. Mientras su ranking y sus resultados no dejaban de mejorar, su cuerpo y su cabeza habían comenzado a enviarle señales que tardó varios meses y años en entender.

Emma Navarro empujó su cuerpo al límite

La estadounidense recuerda 2023 como el curso en el que comenzó a exigirle demasiado a su cuerpo. Disputó 88 partidos, más que ninguna otra jugadora del circuito aquel año, mientras compaginaba torneos ITF y WTA. Los resultados estaban siendo muy positivos ya que pasó de rondar el puesto 150 del ranking a acercarse al top 30, pero, por dentro, estaba sufriendo.

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Navarro explica que comenzó a experimentar irritabilidad, frustración, perfeccionismo y una ira que hasta entonces no había sentido de esa manera. También hambre constante. “Y además, tenía hambre. A todas horas del día tenía hambre. Perdí casi 20 kilos en 2023, pero pensaba que estaba haciendo lo que hacen los deportistas: adelgazar para optimizar el rendimiento”.

Después aparecieron los dolores de cabeza, los mareos, las enfermedades frecuentes y un cansancio que no desaparecía ni después de dormir. “Ya no era capaz de pensar ni de recordar las cosas. Mi cerebro funcionaba a ralentí y estaba cansado, al igual que mi cuerpo”, relata. Todo esto quedó opacado por sus resultados. En 2024 alcanzó las semifinales del US Open y llegó hasta el número ocho del mundo, su mejor posición en el ranking.

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Navarro interpretó aquel éxito como una confirmación de que el camino que estaba siguiendo era el correcto. Sin embargo, durante la gira asiática llegó un momento en el que ni siquiera podía competir con normalidad. “Estaba débil y agotada. Ya no podía ver la pelota. No podía moverme. No podía jugar. Ni siquiera podía sentir nada”, confiesa.

El diagnóstico y una decisión para recuperar su vida

A finales de 2025, fue diagnosticada con RED-S, un déficit energético relativo en el deporte, y también con hipotiroidismo de Hashimoto. Tras consultar con médicos, nutricionistas y especialistas, la estadounidense descubrió que llevaba años sin proporcionar a su cuerpo la energía necesaria para afrontar las exigencias del deporte profesional. Además, su situación se complicó aún más con los síntomas de la enfermedad de Hashimoto, los cuales hacen que la tiroides produzca menos hormonas y el metabolismo se vuelva más lento.

Desde entonces cambió su alimentación, aumentó su ingesta energética y siguió un tratamiento médico. La mejoría ha llegado poco a poco. “He ganado peso este año, es cierto. Pero también he recuperado las ganas de vivir”, explica. Navarro, que alcanzó los cuartos de final del US Open este septiembre, ha decidido no disputar la gira asiática y cerrar su temporada. Su objetivo es regresar en el Open de Australia de 2027. “Me tomaré el resto de este año para ajustar mi medicación y mis protocolos de alimentación con la esperanza de volver a sentirme al 100%”.