Javier Castillo "Cottoncete": "El bendito póker cambió mi vida"
Póker sin barreras: Esta es la historia de Cottoncete, el rey de Murcia
"Es una forma de vivir y, sobre todo, una forma de relacionarme con la gente"
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MurciaJavier Castillo "Cottoncete" es un reconocido y respetado jugador de póker español de Albacete, aunque reside en Alcantarilla (Murcia), habitual en los torneos en vivo más importantes del país como el Circuito Nacional de Póker (CNP) Winamax y el Campeonato de España de Póker (CEP). A lo largo de más de una década de trayectoria, destaca por haber alcanzado mesas finales de gran prestigio —como su 7.º puesto en el Evento Principal del CNP Winamax de Alicante— y por sus constantes victorias en ligas regulares tanto presenciales como en línea.
Desde que descubrió el póker en 2007, ha convertido este juego en mucho más que una afición. Habitual de los grandes circuitos nacionales y uno de los rostros más queridos de la comunidad, el murciano habla de sus inicios, del origen de su apodo, de cómo el póker le ayudó a superar las dificultades derivadas de una enfermedad y de las amistades que ha encontrado alrededor de las mesas. Un testimonio en el que el juego es solo una parte de una historia marcada por la superación y el compañerismo. Pasen y conózcanlo
¿Quién es Javier Castillo y de dónde viene el apodo de "Cottoncete"?
Soy Javier Castillo, aunque en el mundo del póker todo el mundo me conoce como Cotton o Cottoncete. El apodo viene de hace muchos años, cuando empezaba internet. Yo no tenía ordenador y me conectaba desde un cibercafé que se llamaba Cotton Plus. Como siempre era el primero en entrar, dejé configurado mi usuario con el nombre del local y, al final, todo el mundo empezó a identificarme como "Cotton". El nombre se quedó para siempre.
Eres un jugador muy conocido en el circuito. ¿Te dedicas profesionalmente al póker?
No, qué va. Soy un jugador completamente recreacional. Empecé a jugar entre 2007 y 2008, primero por internet y después di el salto a los torneos en vivo en el antiguo casino de Murcia. Desde entonces no he dejado de jugar.
Pero sí eres un habitual del Circuito Nacional de Póker.
Sí, llevo muchos años jugando el CNP y es uno de los circuitos donde más cómodo me siento.
Muchos jugadores te conocen porque te desplazas en silla de ruedas. ¿Qué ocurrió?
Sufrí una enfermedad que me dejó las secuelas que hoy son visibles. Es una limitación física con la que convivo desde hace años.
¿El póker te ha ayudado a integrarte y a relacionarte con otras personas?
Muchísimo. En una mesa de póker todos somos iguales. Da igual cómo seas físicamente; ahí lo que importa es cómo juegas. Gracias al póker he conocido a muchísima gente y he hecho grandes amigos.
Además, te tomas las cosas con bastante humor.
Sí, siempre. Recuerdo una anécdota muy divertida. Una noche pasé por un sitio muy estrecho con la silla de ruedas y, sin darme cuenta, se quedó enganchada la billetera de un jugador. Cuando llegué al taxi, el conductor me dijo que llevaba una billetera colgando. Eran las cinco de la mañana y le dije que la dejara ahí, que al día siguiente averiguaríamos de quién era. Luego, revisando las cámaras del casino, pudieron comprobar lo que había pasado y todo quedó en una anécdota.
Llevas una gorra con el nombre de Macolis. ¿Tiene un significado especial?
Sí. Es un homenaje a un gran amigo que falleció hace poco a causa de un cáncer de pulmón. Era un jugador muy conocido del circuito y compartimos muchísimos torneos, sobre todo en el CNP. Lo echo mucho de menos y llevar esta gorra es una manera de recordarlo.
¿Qué ha significado el póker para ti en el plano personal?
Muchísimo. Entrar por la puerta del casino y que todo el mundo te salude, te pregunte cómo estás o se interese por ti es muy gratificante. He encontrado una gran familia.
¿A qué te dedicabas antes de empezar a jugar?
Fui vendedor de automóviles desde 1984 hasta 2007. Ese año tuve otra enfermedad, relacionada con los pulmones, y me prejubilaron. Al dejar de trabajar necesitaba una afición y apareció el póker. Para mí ha sido un auténtico regalo.
Todavía hay quien tiene una imagen negativa del póker. ¿Qué les dirías?
Creo que muchas veces es porque no conocen este mundo desde dentro. Como en cualquier sitio, hay personas mejores y peores, pero la mayoría de la gente que he conocido aquí merece muchísimo la pena.
"Entrar por la puerta del casino y que todo el mundo te salude, te pregunte cómo estás o se interese por ti es muy gratificante. He encontrado una gran familia"
¿Notas que los demás jugadores o la organización tienen alguna consideración especial contigo?
Sí, pequeños detalles. Sin que yo tenga que pedir nada, suelen acercarme las fichas para que me resulte más cómodo o me preguntan si necesito un café o cualquier otra cosa. Son gestos que se agradecen mucho. Pero una vez empieza la partida, todos competimos en igualdad de condiciones.
Has conseguido muy buenos resultados en tu carrera. ¿Qué objetivo te queda por cumplir?
Me gustaría ganar un Main Event del CNP. Ese sería mi gran sueño dentro del circuito.
¿Qué opina tu familia de esta afición?
Mis padres ya fallecieron. Estoy felizmente casado y mi mujer terminó aficionándose también al póker. Siempre digo que, como no podía luchar contra ello, decidió unirse. Ahora juega algunos torneos pequeños e incluso participa en eventos del casino.
¿La conociste gracias al póker?
No, la conocí antes. Curiosamente también fue por internet, en aquellos chats donde yo me conectaba desde el cibercafé. Ella era de Torrevieja y empezamos a vernos hasta que todo fue adelante. Llevamos juntos desde finales de los años noventa.
¿Fue ella quien se aficionó gracias a ti?
Sí, totalmente. Al principio me acompañaba y esperaba mientras yo jugaba. Un día decidió sentarse también en una mesa y desde entonces disfruta jugando sus propios torneos.
Después de tantos años, ¿Qué representa hoy el póker para ti?
Es una forma de vivir y, sobre todo, una forma de relacionarme con la gente. Gracias al póker he conocido a jugadores, crupieres, directores de torneo, personal de los casinos e incluso a los taxistas que me llevan a jugar y ya saben perfectamente a qué voy. Al final, alrededor de este juego he construido una parte muy importante de mi vida.
