Iwan Molina, líder del CNP Winamax: "Mi madre no quería que me dedicara al póker, hoy me ve feliz"

Así va la clasificación del CNP Winamax 2026 antes de Murcia
"Siempre he perseguido experiencias diferentes, por eso acepté hacer realities"
MurciaIwan Molina con apenas 18 años ya cruzaba las puertas de un casino. Mucho antes, incluso, se escapaba de clase para jugar partidas con sus amigos en su pueblo de Valencia (El Puig). Hoy, Iwan Molina es uno de los jugadores más destacados del panorama nacional y lidera la clasificación general del Circuito Nacional de Póker (CNP) Winamax tras una temporada brillante, en la que ha conquistado el High Roller del CNP Winamax Sevilla y el Main Event de SIXERS Barcelona. El valenciano, conocido también por su paso por los realities Insiders (Netflix) y Pesadilla en El Paraíso (Telecinco), habla con ElDesmarque sobre su trayectoria, su forma de entender el póker como deporte mental, su competitividad, sus aspiraciones y la vida que quiere llevar lejos de los focos.

¿Quién es Iwan Molina fuera de las mesas de póker?
Soy una persona a la que le apasiona este mundo, este deporte mental. Llevo muchos años dedicado al póker y espero que sean muchos más. Fuera de las mesas soy bastante tranquilo; me gusta ir a la playa, hacer montaña y disfrutar de la naturaleza.
Para quien no te conozca, ¿de dónde viene ese nombre escrito con W?
Soy valenciano, pero mi madre es holandesa y mi padre español. El nombre viene de mi familia materna. Mi abuela se lo puso primero a mi tío, a mi madre le gustó y decidió ponérmelo a mí. Aquí en España todo el mundo me llama Iván y no hay ningún problema.
Llegas a esta parada como líder del CNP Winamax. ¿Qué supone para ti?
Estoy muy contento, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. No quiero pensar demasiado en la clasificación porque prefiero centrarme en cada torneo y en jugar cada mano lo mejor posible. Si al final consigo ganar la general será fantástico, y si no, volveremos a intentarlo el año que viene. Para mí no sería una derrota.
Además del premio económico, ¿te motiva especialmente la posibilidad de convertirte en Team Pro del circuito?
Sí, claro. Si llegara por haber ganado la clasificación general sería muy especial. Pero, sinceramente, lo que más ilusión me hace es el paquete para Las Vegas. Es un premio muy atractivo para cualquier jugador.
Mucha gente te conoció antes por la televisión que por el póker. ¿Cómo recuerdas aquella etapa?
Es una etapa que ya quedó atrás. Ahora busco tranquilidad y centrarme en el póker. Pero siempre me han gustado las experiencias diferentes y, cuando surgió la oportunidad, pensé que sería algo único. Participé en el primer reality que hizo Netflix en España y fue una experiencia inolvidable. Después hice otros programas en Telecinco, muy distintos, como uno de supervivencia ambientado en una granja.
¿Cuándo decidiste que querías dedicarte profesionalmente al póker?
En realidad, siempre lo tuve bastante claro. Con 18 años ya entré en mi primer casino y antes incluso faltaba alguna vez a clase para ir a jugar partidas con mis amigos del pueblo. No es algo que recomiende, pero fue así. En casa también jugábamos mucho a juegos de mesa y, de vez en cuando, tocaba una partida de póker con alubias en lugar de fichas. Poco a poco me fui enamorando de toda la parte estratégica del juego.
¿Qué fue lo que más te atrapó del póker?
La estrategia. Nunca me verás jugando a otros juegos de casino porque no me interesan. El póker tiene infinitas variables, depende del rival, del momento, de la situación. Nunca dejas de aprender y eso es lo que me engancha.
¿Cómo reaccionó la gente de tu entorno cuando decidiste dedicarte a esto?
Hubo de todo. Algunos amigos siempre confiaron en que podría vivir del póker. Otros tenían una visión más tradicional y me decían que buscara un trabajo estable. Pero siempre he sido una persona que lucha por sus sueños.
¿Y tu madre?
Al principio no lo apoyaba nada. Es una persona más clásica, de tener un trabajo fijo, formar una familia... Le costó entenderlo. Pero ahora ve que soy feliz, que vivo bien y que soy autosuficiente. Mientras me vea feliz, ella también lo está.
¿Cómo definirías tu estilo de juego?
Creo que soy un jugador empático y con mucha capacidad de adaptación. Intento entender muy bien a mis rivales y aplicar todos los conocimientos que sigo estudiando. Todavía me queda mucho por aprender.
Has definido el póker como un deporte mental. ¿Por qué?
Porque realmente lo considero así. No lo veo como un simple juego de casino. Exige mucha preparación mental, estrategia y toma de decisiones. De pequeño jugaba mucho al ajedrez y encuentro muchísimas similitudes. Si el ajedrez está reconocido como deporte mental, no entiendo por qué el póker no.
También practicaste otros deportes. ¿Te han ayudado en tu carrera?
Sí. Primero jugué al tenis y después al fútbol de manera bastante competitiva. Creo que esa competitividad me ha acompañado siempre en las mesas. Además, el deporte me dejó grandes amistades y unos valores que también encuentro hoy en el circuito de póker.

¿Sigues siendo futbolero?
Sí, aunque disfruto mucho más jugando que viendo partidos.
¿Y de qué equipo eres?
Del Valencia CF, por supuesto.
¿Cómo ves la situación actual del club?
Creo que ya es hora de que Peter Lim dé un paso al lado. Ojalá el club pueda estar gestionado por gente que realmente quiera al Valencia y piense en su futuro.
Si no hubieras sido jugador de póker, ¿a qué te habrías dedicado?
Sinceramente, no lo sé. Nunca me he imaginado haciendo otra cosa. Siempre he querido dedicarme al póker.
¿Qué valoración haces de la unión entre el CNP y Winamax?
Muy positiva. He notado un cambio enorme en la organización y también en la participación. Creo que ha sido una mejora tanto para el circuito como para los jugadores.
Para terminar, ¿qué representa el póker en tu vida?
Es un mundo muy sano y lleno de buena gente. En todos estos años nunca he tenido problemas importantes en una mesa ni he vivido situaciones extrañas. Me gustaría que los jóvenes que sueñan con dedicarse a esto recibieran el apoyo de sus familias. Como cualquier otra disciplina, requiere esfuerzo, estudio y sacrificio, pero también puede ser una profesión muy bonita para quien realmente la vive con pasión.

