Fernando Mendoza, el quarterback favorito para ser el pick 1 del draft de la NFL

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La carrera hacia el número uno del draft de la NFL lleva demasiados meses dividida en lo que puede ser y lo que será, porque la trama divide talento, apellido famoso y underdog hasta dejar un nombre que parece definitivo: Fernando Mendoza. Sin la certeza absoluta de qué pasará, todos los caminos conducen al quarterback de Indiana como la elección de Las Vegas Raiders sin perder el foco del prodigio Arch Manning, que parece aguantar al 2027.
Con 22 años Fernando Mendoza apunta a ser la nueva cara visible a futuro de la NFL con su más que posible elección inicial en el draft del próximo 23 de abril para el primero de los tres días de elecciones en la búsqueda de nuevas estrellas. En una época donde Mahomes arriesga de manera agresiva para darle otro anillo a los Chiefs, Mendoza llega a la liga tras una experiencia que no ha sido siempre la del jugador llamado a estar entre los mejores, y mucho menos en las elecciones más altas para llegar a la élite. Devoto, católico confeso y con una beca en Yale rechazada para confiar en su sueño deportivo, este quarterback tiene una curiosa historia con conexión española.
Como cuenta Hoy, la mirada al pasado de Fernando Mendoza viaja a España porque es descendiente de Antonio González de Mendoza y María Mercedes Pedroso, una de las familia con más influencia en La Habana del siglo XX. La revolución empujó a toda una genealogía a migrar a diferentes partes del mundo, y de hecho hoy día muchos de ellos se reúnen cada año, pero el guiño con España llega de mucho antes. En el siglo XV esa dinastía tuvo una relevancia en la comarca de La Serena, en Extremadura, donde los Gonzáles de Mendoza llegaron a varios cargos importantes como la alcaldía. Y desde ahí su extensión no sólo por diferentes partes de España, sobre todo Sevilla, Granada o Cádiz.
De ese vínculo a la realidad de Fernando Mendoza hay un abismo, pero su ascendencia latina es una obviedad porque sus cuatro abuelos se han criado en Cuba, y todos emigraron a Estados Unidos en busca de una mejor vida. De hecho en uno de los discursos tras ganar el premio Heisman como mejor quarterback de la temporada universitaria, dejó un mensaje a sus abuelos en español. En más de una ocasión ha hablado del orgullo de la cultura hispana, del apoyo, y eso lo ha llevado a una mentalidad de trabajo para llegar ahora a la NFL.
En sus inicios Fernando Mendoza era un referente, pero no tenía el suficiente halo de estrella como para llamar la atención de las grandes universidades, y desde ahí ha marcado su futuro. Su decisión fue viajar a California, contraste absoluto de su natal Boston, para buscar no sólo un reto deportivo sino académico porque era de los pocas revelaciones en un equipo con demasiados debes.
Después de vivir en una montaña rusa, Mendoza decidió salir a Indiana para cambiar la dinámica de uno de los clubes menos agraciados del Big Ten...y explotó. Fue el protagonista absoluto de un equipo que comandó a los Hoosiers hacia un 16-0 en una conferencia con equipos tan potentes como Ohio State y Michigan, y lo hizo con el triunfo en el Trofeo Heisman y el bagaje de sumar 41 touchdowns durante toda la temporada.
La narrativa que está detrás de él habla de que es el primero en aparecer en los entrenamientos a horas intempestivas, hay declaraciones que lo colocan en las instalaciones de Indiana a las 05.00h. de la mañana para ver vídeos, estudiar jugadas y ganarse el respeto de los veteranos. Esa función es fundamental al entrar en una franquicia de la NFL, más aún desde su rol y en un primer año, por lo que la adaptación va a ser clave en su futuro a corto plazo como proyecto de estrella.
Entre las virtudes de Mendoza, los ojeadores destacan tres puntos principales: su inteligencia al manejar el campo con una veloz toma de decisiones que va más allá de lanzar el balón. Su movimiento de pies para tomar distancia de la presión y para conseguir ángulos de pase en el último segundo, y el buen manejo de la presión en los momentos decisivos, lo que le ha hecho liderar a un equipo que nadie esperaba en el top hasta un 16-0.
Independientemente de lo que va a significar para él estar en las Vegas para comandar a los Raiders, algo que analizaremos en las próximas semanas, la base de su historia está en su vida, y lo ha proyectado cada vez que ha podido. En el discurso de los Heisman , Mendoza le mando un mensaje a los niños que se sentían subestimados en cualquiera de sus parcelas. "Yo he estado en esa situación, no necesitas rankings, necesitas disciplina, corazón y gente que confíe en ti, no importa lo imposible que parezca", aclara. Eso lo ha llevado a donde está, y ahora debe demostrar si la élite más absoluta está hecha para él.