Drama absoluto de Aston Martin en México, con Fernando Alonso y Lance Stroll abandonando en la vuelta siete

Fernando Alonso, saliendo de su AMR26
Fernando Alonso, saliendo de su AMR26. F1
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Como si de una pesadilla de Halloween se tratara. Aston Martin cierra uno de los fines de semana más terroríficos de toda la temporada, y eso ya es decir mucho. En un Gran Premio donde el optimismo con Fernando Alonso estaba por las nubes, la cruda realidad de un proyecto muy alejado de las expectativas ha dado una nueva sorpresa negativa. Y es que el piloto asturiano, por ejemplo, lo tenía todo consigo para, ayer, clasificar en una posición muy competitiva. Tenía el ritmo necesario y en los diferentes entrenamientos libres lo había demostrado: tenía la capacidad para luchar y soñar con entrar por primera vez en la Q3.

Pero nada más lejos de la realidad. Alonso terminó la sesión de clasificación antes de tiempo y muy enfadado. A ese enfado, con total seguridad, habrá que añadirle otro algo más contundente. Porque tras una nefasta salida, a las siete vueltas el AMR26 dijo basta. Todo apunta a que se trata del mismo problema de ayer, al menos eso ha dicho el propio Fernando por radio.

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El drama no termina ahí: falta Lance Stroll

La situación fue todavía más desoladora porque Lance Stroll tampoco pudo terminar la carrera, ni rozó la bandera de cuadros. El canadiense, que tampoco estaba teniendo un fin de semana especialmente brillante, sufrió los mismos problemas de rendimiento y fiabilidad que su compañero y terminó abandonando también en la séptima vuelta. Un doble abandono que deja a Aston Martin sin representación en pista cuando apenas se había consumido una pequeña parte del Gran Premio. Ni Alonso ni Stroll pudieron hacer frente a una carrera que volvió a poner de manifiesto todas las carencias del AMR26.

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Y lo peor es que el 2026 de Aston Martin empieza a ser una auténtica pesadilla. Lo que debía ser el año de la consolidación de un proyecto ambicioso, con Adrian Newey al frente y Honda como socio motorista, se ha convertido en una sucesión de problemas, decepciones y domingos para olvidar. La fiabilidad sigue sin estar a la altura, el rendimiento tampoco acompaña y Fernando Alonso continúa pagando las consecuencias de un monoplaza que está muy lejos de competir donde se esperaba.