El tremendo enfado de Fernando Alonso al recibir la orden de abandonar su Aston Martin: golpes al volante y mucha resignación

Fernando Alonso, en México
Fernando Alonso, en México. F1
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Nuevo jarro de agua fría para Fernando Alonso. En lo que estaba siendo uno de los mejores fines de semana para el piloto asturiano de Aston Martin, la clasificación del Gran Premio de México se encaraba con mucha esperanza. En los tres entrenamientos libres, Alonso había logrado buenos resultados y su presencia en la Q2 estaba prácticamente asegurada. Se planteaba como uno de los sábados más importantes del 2026 para él, y es que estaba en su mano conseguir la mejor clasificación de la temporada. Sin embargo, el AMR26 tenía otra idea para la sesión: un problema mecánico en el monoplaza le ha impedido terminar la Q1 y, así, decir basta para lo que resta de clasificación.

Las sensaciones invitaban a pensar que, por fin, Alonso podía tener un sábado tranquilo. El viernes terminó séptimo en los Libres 1 y duodécimo en los Libres 2, quedándose a solo siete décimas del mejor tiempo, la distancia más pequeña respecto al líder que había conseguido Aston Martin en todo el año. El propio Fernando reconocía que estaban más cerca de lo habitual y que el coche estaba funcionando bien. Hasta Pedro de la Rosa también se mostraba optimista y apuntaba a que el AMR26 podía pelear por la Q2. Aunque en los Libres 3 el asturiano terminó decimocuarto, el rendimiento del monoplaza en las curvas lentas del Hermanos Rodríguez permitía mantener la esperanza. La clasificación podía ser una oportunidad para cambiar el rumbo de un fin de semana y conseguir un resultado que llevaban meses esperando.

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Pero la ilusión duró muy poco. Alonso salió a pista y consiguió marcar una buena vuelta que le colocó provisionalmente en la tercera posición. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que, cuando se encontraba en una de las últimas curvas del trazado mexicano, recibió la orden del equipo de detener el Aston Martin. Una decisión que no terminó de comprender y que dejó una imagen muy significativa de su frustración.

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"No tengo muchos daños, ¿por qué tengo que parar el coche?", preguntaba por radio mientras trataba de entender lo que estaba sucediendo. La resignación dio paso al enfado y las cámaras de su propio AMR26 captaron sus golpes al volante antes de abandonar el monoplaza. Otra avería, otra oportunidad perdida y otro sábado que termina antes de tiempo. El 2026 de Alonso está siendo una auténtica agonía y ni siquiera cuando el coche parece responder consigue librarse de los problemas de fiabilidad. Y según Aston Martin, la razón es clara: "Fernando tuvo un problema sospechoso de presión de agua relacionado con el sistema ERS y tuvimos que detener el coche".