Se filtra la radio de Lance Stroll poniendo verde a Aston Martin: "La peor mierda que he conducido en mi vida"

Cámara onboard de Lance Stroll en China. Redes Sociales
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En Aston Martin el horno no está para bollos y a cada carrera que pasa, la tensión crece. La escudería británica lleva cuatro abandonos en las dos carreras disputadas esta temporada y el GP de Japón no vislumbra un escenario mejor. Por si todo eso no fuera suficiente, en las últimas horas ha trascendido una comunicación por radio de Lance Stroll en el GP de China donde el piloto canadiense se despacha a gusto contra su propio monoplaza justo antes de tener que abandonar por un problema de fiabilidad en su unidad de potencia.

A Lance Stroll se le acaba la paciencia

"Esta es la peor mierda que he conducido en mi p*** vida". Así de contundente se mostraba Lance Stroll en uno de los pasos por meta del GP de China. El piloto canadiense cargaba así contra las prestaciones de un AMR26 que pierde casi 70CV de potencia con respecto a los monoplazas de los rivales. Una máquina incapaz de ser conducida y que está llevando a Fernando Alonso y a Lance a tener que lidiar físicamente con unas vibraciones insoportables para los nervios de manos y pies. Si hay algo que caracteriza a Lance Stroll es no tener ningún tipo de filtro y en esta ocasión lo ha vuelto a demostrar. A principio de temporada ya fue el primero en Aston Martin en elevar la voz y avisar de lo pésimo que era el AMR26 en cuanto a prestaciones.

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Un tono muy elevado que de momento Fernando Alonso está decidiendo controlar, al menos, públicamente. En Aston Martin no gustan nada las críticas públicas de sus pilotos pero a Lance Stroll parece darle igual, quizás sabedor de la inmunidad que goza dentro de la escudería siendo su padre, Lawrence, el mandamás del equipo. Sea como fuere, en Aston Martin van a tener que acostumbrarse a convivir con esta tensión puesto que podrían quedar entre cinco y seis meses más hasta que los problemas técnicos empiecen a solucionarse. Lo que convierte al equipo británico en un auténtico polvorín.