Franco Tenaglia e Ibrahim Guechouti protagonizan el primer rifirrafe de 'The Ultimate Warrior 2': "No tiene modales"

Franco Tenaglia en 'The Ultimate Warrior 2'
Franco Tenaglia en 'The Ultimate Warrior 2'. Mediaset Infinity
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La convivencia en ‘The Ultimate Warrior 2’ ya ha dejado su primer momento de tensión. Apenas arrancada la segunda temporada del reality de MMA de Mediaset Infinity, Franco Tenaglia e Ibrahim Guechouti han protagonizado un rifirrafe que ha llamado la atención dentro de la casa. Un desencuentro aparentemente menor, pero que refleja la presión y la competitividad que se respira desde el primer día entre los guerreros.

El primer rifirrafe de ‘The Ultimate Warrior 2’

Todo comenzó a primera hora de la mañana, cuando Franco detectó la ausencia de un objeto personal tras su rutina previa al entrenamiento. “Yo me levanté a las 5 como buen samaritano, como siempre. Hice mi corte de peso y yo traje una comba personal”, explicaba el luchador. Según su versión, la dejó en la habitación y fue entonces cuando señaló directamente a su compañero: “La dejé ahí, en la habitación y el chico que no habla mucho (Ibrahim), por eso no me fío, la agarró”.

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La situación fue subiendo de tono conforme Franco relataba lo ocurrido ante su instructor. “No sé si no habla bien español, pero lo que no tiene son modales porque no me pidió permiso para la comba”, afirmaba visiblemente molesto. Aun así, aclaró que intentó solucionarlo hablándolo: “Le advertí. Le pregunté si era mi comba y dijo que sí. Le dije: ‘Ibrahim, la próxima pídeme permiso’. Pero bueno, ya se lo avisé y el que avisa no es traidor”.

El luchador fue más allá y dejó claro que el incidente no le había sentado nada bien: “Si se porta bien, quizás aflojo un poco, pero si no, él se puso en mi punto de mira”. Incluso lanzó una frase contundente antes de marcharse del jardín: “No es por ser hijo de puta, pero me la puede pedir, no agarrarla. ¿Quién carajo sos? ¿Terminator?”.

Ibrahim, por su parte, restó importancia al choque y mostró una actitud completamente opuesta. Tranquilo y sonriente, zanjó el tema con unas palabras conciliadoras: “No ha pasado nada, Franco es muy buena persona”, comentaba mientras se tomaba un café.