El Molino y El Palleter, los dos campos de fútbol que todavía no se han recuperado tras la DANA y por qué

El campo de Bugarra sigue todavía sin arreglarse. FFCV
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ValenciaEl 29 de octubre de 2024, la provincia de Valencia sufrió las consecuencias más dramáticas posibles de una DANA devastadora. Las lluvias torrenciales que cayeron en el interior (más de 700 litros por metro cuadrado en algunas localidades) se convirtieron en alimento para el caudal de varios barrancos, ramblas y ríos que pasan, ya cerca de la desembocadura, por todos los pueblos afectados. El barranco del Poio y el río Magre se desbordaron y el agua inundó las poblaciones a lo largo de su recorrido, causando más de 200 víctimas mortales. El fútbol en las zonas más afectadas, tal y como lo conocíamos, tardó en volver, pero la hizo. El sobresfuerzo de las instituciones, en especial de la Federación Valenciana valió la pena. Hoy en día, el cuero vuelve a rodar por la mayoría de terrenos de juego, pero hay dos que todavía no han tenido esa suerte.

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Por lo que al fútbol y el fútbol sala se refiere, en total, hubo 37 instalaciones perjudicadas en diversa medida: desde campos y pabellones con vestuarios, luces o banquillos dañados, hasta 15 campos de fútbol totalmente devastados. El 15% de todo el fútbol valenciano sufrió los efectos de la dana, ya que más de 20.000 licencias se han visto afectadas (de las 140.000 que posee la Comunitat Valenciana hoy en día tras la recuperación)

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Los dos campos que todavía no han sido reparados por la DANA

A día de hoy, tal y como reconoció el presidente de la Federación Valenciana, Salva Gomar tras ser reelegido, quedan dos campos por arreglarse "Faltan el de Bugarra, que está complicado y el segundo de Paiporta, que depende de la Federación española, sé que están en ello pero va muy lento", reconocía en La Banda de À Punt con resignación el presidente de la Federación Valenciana, Salva Gomar, que acaba de ser reelegido como presidente de la FFCV.

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De todos el que todavía no está ni planteado es el de Bugarra. Su ubicación, cerca del río que se desbordó, obliga a que El Molino, el campo del pueblo, necesite más obras que un simple cambio de césped y, ahí, están metidas y deben decidir varias instituciones. El club es pequeño, tiene pocas licencias y está jugando de prestado en el campo del cercano Pedralba. Espera una resolución. De momento, tal y como el club ha publicado en sus redes, el estadio está abandonado, como si se hubiera parado el tiempo.

El caso de Paiporta es curioso. ElDesmarque asistió al primer partido que se jugó en El Terrer, pero al lado, a escasos doscientos metros, poco más, está el campo de El Palleter, el estadio del Paiporta CF. Este es propiedad de la Federación Española, que es la que está gestionando el dinero para poder rediseñarlo. Y es que, por su ubicación, cerca del barranco que se desbordó, además de repararlo hay que replantear su ubicación. "Está siendo lento", explican fuentes de la Federación Valenciana que no pueden entrar ahí, como en Bugarra, más allá de ayudar o agilizar que los equipos puedan seguir jugando en otros campos 500 días después de la DANA mientras espera y se desespera por ver cerradas las últimas heridas visibles de la DANA. Las invisibles son más profundas y perduran.