Rubén Cousillas se encomendó, otra vez, a la Esperanza Macarena para ganar al Málaga
El segundo entrenador del Betis suele llevar estampitas de la Esperanza Macarena
La guasa de Antony con Manuel Pellegrini y Rubén Cousillas
Con la Esperanza Macarena al éxito. Rubén Cousillas, reconocido devoto de la hermandad sevillana, volvió a encomendarse a la virgen -y al cristo- este pasado sábado en los últimos minutos del encuentro ante el Málaga. Besos, rezos y una liberación total tras el pitido final.
Porque no es la primera vez que se puede ver a Rubén Cousillas con sus estampitas en el banquillo, pero sí han sido muchos los encuentros en los que, al menos en el tramo final, el técnico ha podido estar más relajado y no ha tenido que pedirles una ayuda.
Ante el Málaga, a pesar de ser colista, el conjunto bético no tuvo la soltura habitual y sufrió un poco más de lo esperado, situación que llevó al segundo entrenador bético a besar, rezar y mirar al cielo en repetidas ocasiones.

Tras el pitido final, el ayudante de Manuel Pellegrini saltó al césped, levantó los brazos y miró al cielo dando gracias a la Esperanza Macarena por esa pequeña ayuda que les otorgó para mantener el resultado y seguir luchando en la zona alta de la clasificación.
La devoción de Rubén Cousillas
Estos gestos, como decíamos, no son ni mucho menos nuevos y es que el ayudante de Manuel Pellegrini nunca ha escondido su pasión y su admiración por la Esperanza Macarena.

Manuel Pellegrini, especialmente cuando se acerca la Semana Santa, también abre la puerta a su fe y no ha tenido reparo alguno en reconocer sus creencias siempre que ha sido cuestionado por ello desde que llegase a Andalucía.
Una ayuda para algunos que, otros muchos, considerarán innecesaria, pero que -sea por una razón u otra- parece que al Betis de Manuel Pellegrini y Rubén Cousillas les está funcionando a la perfección.


