El Sevilla sonríe, con merecimiento, pero la temporada promete muchas curvas
Uno por uno del Sevilla FC ante el CA Osasuna: aquí hay algo
Esto es otra cosa. Puede que sea la frase que más he escuchado este lunes en el Sánchez-Pizjuán, pero ya lo saben, aunque se empeñen: una mentira mil veces repetida no se convierte, por decreto, en verdad. Y no es cuestión de ser agorero ni quitarle la sonrisa, merecidísima, al seguidor blanquirrojo, sino solo recordar, de paso, que hace no tanto Matías Almeyda vapuleó al mismísimo Barça y que ese Sevilla, que acabó salvándose agarrado más al corazón que a sus piernas, parecía apuntar a Europa. Y el de García Pimienta, igual.
Y lo decimos el día que, posiblemente, el Sevilla firmó su mejor encuentro de la temporada, que demostró que tiene argumentos, nivel y compromiso para competir contra cualquiera, que supo defender hacia delante y no hacía atrás, que supo arriesgarse sin miedo al empate en el último instante que tantas veces se ha vivido en el Sánchez-Pizjuán. Lo decimos, posiblemente, el día más complicado de recordar.

Pero lo decimos porque el Sevilla el pasado año a estas alturas estaba con solo cuatro puntos menos, porque el de García Pimienta tenía cinco menos -que no es fácil lograrlos, pero que son dos partidos-, porque el Sevilla el pasado año prometía, corría como nadie, competía como nadie y se desmoronó todo.
García Plaza, no escapa del discurso, no escapa del partido a partido que instaló Simeone, contiene su ilusión, su alegría y su ímpetu porque sabe que 10 jornadas no son ni un tercio de la competición, porque como diría Luis Aragonés, tiene el culo pelao y porque hace seis meses tenía al equipo entre lágrimas por caer, precisamente, ante Osasuna.
"Ganar en Primera es muy difícil, todos pasamos rachas de cuatro, cinco o seis partidos sin ganar", advierte García Plaza esperando que nadie, ni jugadores, ni aficionados, lo olviden.
Esto parece otra cosa. O no.
De momento, disfruten.


