Casi 1000 desplazados acompañaron al Sevilla en un encuentro muy serio
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"Y si llega el final en forma de debacle, que nos encuentre de pie. Que nos encuentre luchando y orgullosos de ello. Que nos encuentre siendo lo que siempre fuimos". Así cerraba Biris Norte, principal grupo de animación del Sevilla FC, uno de sus emocionantes comunicados el pasado año cuando el equipo luchaba por sobrevivir en la élite y así podría abrir cualquier texto, no solo éste, este miércoles tras la victoria en Riazor. Porque más allá de todo (y es mucho) de lo que hizo bien el equipo de Luis García Plaza, la mejor banda sigue en la grada.
Son casi 1.000 kilómetros en automóvil entre Sevilla y A Coruña, uno por cada aficionado que se apretó su bufanda y decidió, a mediados de semana, un miércoles, acudir a Riazor para acompañar a su equipo en la sexta jornada de LALIGA. No en la penúltima, no en la antepenúltima. En la sexta.
Han sido muchas, más de las que a cualquier sevillista le gustaría, las que el Sevilla, en su penuria deportiva, ha llamado al Manicomio de Nervión para mejorar los increíbles déficits que tenía sobre el césped, pero este miércoles lo de locos se queda corto.
Saltando, cantando, animando y demostrando, durante más de una hora y media, que esta afición no quiere soltar a su equipo, que en un país donde se ponen tantas trabas para que los seguidores viajen y acompañen a los suyos, en Sevilla aún hay espacio para creer.
"Nuestra afición es acojonante. Esto también empuja, gente que se coge su coche, que viaja... esto no te asegura ganar, pero sí se lo digo a los chicos, que te tienes que dejar el alma", decía Luis García Plaza, un hombre de fútbol, un hombre que conoce España, que ha entrenado a clubes con una grada espectáculo, un profesional que sabe que, más allá de todo lo bueno que hace su equipo, la mejor banda está aquí, en la grada.
