Sergio Ramos ha puesto a los accionistas a temblar en dos vertientes, el monetario y el de la pérdida de la poca credibilidad sevillista que podía quedarles
La nueva propuesta de Sergio Ramos para comprar el Sevilla FC y las primeras reacciones
Esta partida de la compraventa del Sevilla FC está llegando a su desenlace, o al menos a un pitido final del árbitro que den lugar, o no, a una siempre agónica prórroga. Cuatro días quedan para que expire la LOI, y este miércoles, en la cumbre que se ha celebrado en el hotel de la capital hispalense que se ha convertido en el centro de esta negociación se ha producido una jugada maestra de Sergio Ramos. No porque vaya a ganar la partida de la propiedad, algo que, de hecho, parece más difícil que nunca, sino porque ha puesto a los accionistas a temblar en dos vertientes, el monetario y el de la pérdida de la poca credibilidad sevillista que podía quedarles, si es que ahí, en el fondo, aún había algo.
De lo que quedó cerrado, a falta de flecos, hace dos semanas, a donde dije digo, digo Diego, un cambio de última hora en las condiciones que, según las filtraciones interesadas de ambos bandos, deja a la parte vendedora entre la espada de su supuesto sevillismo y la pared de lo que anhelan ingresar por esta operación. Un precio siempre infladísimo, tratando de vender un utilitario que sufre por pasar la ITV a precio de Lamborghini de alta gama, pero al fin y al cabo un precio que ya se había negociado.
Sergio Ramos deja a la parte vendedora entre la espada de su supuesto sevillismo y la pared de lo que anhelan ingresar por esta operación
El movimiento de Sergio Ramos es de alta capacidad. De pronto, y tras aportar pruebas de fondo del dinero con el que cuenta, no comprará un porcentaje amplio de las acciones, para insuflar ese dinero en una ampliación de capital que, por otra parte, ya estaba pactada. ¿Y cómo se reparte ese dinero restante que ya no van a percibir los que venden? ¿Entre buenos hermanos entre familias enfrentadas encarnizadamente? ¿Dejando fuera a alguno de los accionistas que vendían en conjunto -se pueden imaginar cual-? Una decisión que apremia ante la necesidad de planificar, y pocas horas y menos días quedan por delante para solventar un asunto tan sensible.
La lucha por el relato
Desde que la pasada semana comenzaran las filtraciones de ambos grupos sobre su desconfianza sobre el otro, la batalla del relato ha tomado casi la misma importancia que concretar la operación. Algo le dice a las dos partes que no iba a ser sencillo, por eso de un lado intentan aglutinar más acciones de los minoritarios con una oferta delirante sin precio marcado, y del otro acaban ofreciendo entre 65 y 80 millones de euros menos en la operación -algunas fuentes afirman que dería incluso mucho menos-, dejando a los vendedores además con un paquete de acciones que pasaría a valer poco o nada por su nulo poder.
Probablemente, todos llevaban razón, y todos necesitan ganar el relato para salir airoso ante la opinión pública de una operación que, a día de hoy, genera muchas dudas. Para los Del Nido, Castro, Carrión, Guijarro y compañía, ganar el juicio del sevillismo es imposible. Sergio Ramos ha ganado esa partida. No ha comprado el Sevilla, es posible que no lo haga, pero ha estirado el índice para señalar, por si cabía alguna duda, a los que se han negado -legítimamente. como sucedió con la propuesta de Lappí, similar a esta en el montante final- a que una operación que, sobre todo, beneficiaría al Sevilla como club y equipo de fútbol, saliera adelante.
