El exbético Carlos Jiménez, arquitecto del milagro del Debreceni en Hungría

Carlos Jiménez, en el Debreceni. ElDesmarque
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Hay veces que el fútbol no entiende de presupuestos, tangibles o economía, pero detrás de esos milagros que tan especial hacen a este deporte emerge todo un ejemplo de disciplina, trabajo y acierto. Sin estas tres características no se podría entender el éxito histórico del Debreceni, un modesto club de Hungría que materializó este fin de semana su histórica clasificación para la Conference League y cuyo logro sería imposible de interpretar sin la labor de Carlos Jiménez, uno de los mayores descubrimientos de talento que ha tenido el Real Betis durante la última década. Una serie de fichajes gracias a las cuales el club ha generado ventas por un valor superior a los 50 millones.

Descubridor de Assane Diao, Jesús Rodríguez, Rodrigo Marina, Manu González, Morante, Óscar Masqué, Carlos de Roa o Raúl García de Haro, pero también de Dean Huijsen o Roberto Fernández (los llevó al Málaga) y que ahora, en su primera aventura en solitario, ha logrado imponer un modelo admirado y que servirá de ejemplo para muchos clubes del país centroeuropeo.

El 'milagro' del Debreceni

El Debreceni ha sido la gran revelación de la temporada en el fútbol húngaro. Porque por momentos se calificó como milagro, aunque detrás de ese éxito haya un trabajo de fondo. En verano el Debreceni cambió el 50% de la plantilla, profesionalizó muchas áreas y se firmaron 12 nuevos futbolistas prácticamente a coste cero. Con un presupuesto de los más bajos de la categoría, hubo que reducir la masa salarial y completar la plantilla con un solo traspaso, siendo el resto jugadores libres o cedidos. Con pocos recursos pero una labor encomiable.

En este primer gran proyecto de Carlos Jiménez tras su salida del Real Betis, el conjunto húngaro pasó de pelear por el descenso a codearse de tú a tú con los colosos de Hungría. De salvarse en la última jornada y ser el más goleado de la liga a superar durante muchas fases de campeonato nada menos que a equipos como el Ferencvaros. En verano cogió las riendas de la dirección deportiva el malagueño, quien en su primer proyecto al mando de un club profesional ha destrozado cualquier tipo de registro.

Carlos Jiménez acometió una revolución en el club, bajando más de tres años la media de edad del equipo. Le brindó un sello español al club, con un entrenador -Sergio Navarro-, un cuerpo técnico y una dirección deportiva formada en su totalidad por trabajadores de nuestro país. También hizo lo propio en el equipo, donde ha llegado a haber españoles entre los que se encuentra precisamente el exbético Víctor Camarasa, al que el fútbol dio una nueva oportunidad. Y esta temporada, con solo 25.000 euros de gasto en fichajes, el Debreceni ha sido la gran revelación de Hungría. Durante muchos meses le mantuvo el pulso a los aspirantes al título, llegando a superar por momentos a históricos como Ferencvaros, MTK Budapest o Puskas Academy, y pusieron el colofón a la temporada con su clasificación europea. Todo ello además viendo cómo el Ferencvaros le quitó al portero titular en el mercado de invierno.

Esta primera aventura de Carlos Jiménez da valor a la incidencia del holding Five Eleven Capital, del que es trabajador, y por méritos propios se le ha catalogado como el director deportivo revelación de la temporada. En su primer proyecto al frente de un club, el ex del Real Betis supo detectar talento joven, como hizo en Heliópolis, pero también adaptarse a los tiempos, gestionar y confeccionar una plantilla competitiva sin apenas recursos económicos.

Sus descubrimientos dan más de 50 millones al Betis

Para el que lo desconozca Carlos Jiménez llegó al Real Betis procedente del Málaga, donde realizó un trabajo encomiable. En 2015 descubrió nada menos que a un tal Dean Huijsen, hoy jugador del Real Madrid e internacional absoluto por España, y a Roberto Fernández, hoy en el Espanyol. También proyectó a jugadores que hoy son pilares fundamentales para un equipo que pelea por su regreso a Primera División, con gente de la casa como David Larrubia o Dani Lorenzo.

Tras su paso por Málaga dio el salto al Real Betis, donde estuvo hasta junio de 2024. Junto a la dirección de cantera elaboró una red de trabajo brillante, con especial relevancia para la captación. Hasta su salida fue el responsable del gabinete de detección de talento, que desde su llegada incrementó el número de empleados para descubrir fichajes en edad de formación. Un grupo brillantísimo de trabajadores y formadores. Un trabajo que todavía hoy sigue dando sus frutos, pues gracias a esas captaciones el club ha ingresado más de 50 millones de euros en ventas.

Apuestas de futuro y presente. Más allá de los que promocionaron a grandes ligas europeas, muchos otros siguen trazando su camino a caballo entre el juvenil y el filial, opositando varios de ellos a ser las grandes referencias de la cantera en un futuro inmediato. Sin ir más lejos, talentos como Manu González, uno de los porteros más prometedores del siglo, Óscar Masqué o Morante y hoy son algunas de las grandes esperanzas del Real Betis. Siendo infantil llegó desde el Diocesano el habilidoso delantero Rodrigo Marina, máximo goleador de la Youth League esta temporada. Más de 40 goles en dos temporadas. Varios de la mejor generación de juveniles de la última década.

Como así lo atestiguan los números, Carlos Jiménez coordinó una extensa red de ojeadores externos en diferentes zonas de España y sus virtudes para captar talento fueron decisivas para que hayan promocionado al Real Betis promesas tales como Assane Diao (12 millones), Rodrigo Marina, Ismael Barea, Raúl García de Haro (6 millones más variables), Manu González, Morante, Óscar Masqué, Edgar (4,5M), Juan Cruz (1M) o Jesús Rodríguez (casi 30 millones con variables), entre otros. Una capacidad que esta temporada ha trasladado a Hungría, convirtiendo al Debreceni en el equipo revelación de la liga.