El Betis y Pellegrini: ambición o mejor lo bueno conocido
El chileno tiene contrato, pero el club está en la encrucijada con la división en la afición por una temporada no tan buena como otras
Ramón Alarcón: "En el Betis no está el debate sobre Pellegrini"
Por Sevilla ya no se ve a nadie repartiendo estampitas de San Pellegrini. El beticismo ya no clama unido “Manuel, Manuel, Manuel Pellegrini” en el estadio de La Cartuja. Todo lo contrario. En la calle, en las peñas y en los bares se enciende por días un diabólico debate en torno a su figura en el Real Betis. Una lucha fratricida que no deja espacio a las medias tintas: entre los aficionados, unos lo siguen queriendo con locura y otros le quieren pagar el viaje a Chile. Tres heridas de profundo calado y unas sensaciones completamente distintas a las de anteriores temporadas avalan a estos últimos. La resurrección de Girona, el gol de Bellerín en el descuento ante el Real Madrid y los números mantienen el amor de los primeros.
¿Qué bando lleva la razón? Pues los dos. Y ninguno del todo. La realidad emerge incontrovertible: el Betis marcha quinto con una apreciable ventaja, por lo que probablemente certifique su sexta clasificación continental consecutiva en las seis temporadas del chileno en el banquillo. Y con suerte podría lograrlo con una plaza Champions. Eso no lo ha hecho nadie, ni de lejos, en el club de Heliópolis. El equipo no se termina de caer en la vida por mucho que tenga pinta de hacerlo. Y esa alta estabilidad deportiva soporta básicamente el peso del crecimiento de la entidad en todos los aspectos en los últimos años.
Todo eso, casi sin haber podido contar con jugadores clave como Isco, Lo Celso y Amrabat, es tela. Pero tela tela. En estos años se ha comprobado que quien ha encarnado a Dios para el beticismo escribe derecho con renglones torcidos. Y la cuestión es que esta temporada la caligrafía se le ha descalabrado más de lo habitual. Tenía acostumbrada a la directiva y a la afición a tantos milagros que ahora empieza a cundir de verdad la duda en la fe verdiblanca.
Lo malo de Pellegrini esta temporada
Su valor supremo, la gestión del vestuario, se ha oscurecido sobremanera, así como su capacidad para sacar petróleo de las piedras. Ni la plantilla es tan mala como está pareciendo ni él puede mirar para otro lado en la confección de la misma. Si cuando hizo de la mortadela caviar se le reconoció y se le compensó con creces económicamente, ahora habrá que recordarle que no es de recibo el rendimiento de jugadores como Riquelme, Júnior, Deossa o los, mantenidos con su aquiescencia, Chimmy Ávila, Bakambu o Ricardo Rodríguez.
Ni tampoco es de recibo que la afición del Betis lleve tres meses sin ver a su equipo ganar en Liga y, muchos menos, que haya tenido que pasar la vergüenza del día del Atlético de Madrid en la Copa o el Braga en la Europa League cuando acariciaba con los deditos dos alegrías factibles y más que merecidas. Y luego está su incapacidad para la autocrítica, que le hace vivir en una realidad paralela en la que reconocer errores significa recordarle a los béticos todo lo bueno que con él se ha logrado.
La encrucijada y la cláusula liberatoria
El demoniaco debate puede extenderse largamente, porque Pellegrini se ganó su renovación en verano y tiene un año más de contrato. No se sabe si esa renovación fue a su gusto, a tenor de lo que se está viendo esta temporada por primera vez, aunque, como publicó ElDesmarque, existe una cláusula liberatoria si decide tomar el mando de la selección de Chile. Esa parece la única salida al entuerto, porque no tiene pinta de que los que mandan se planten ante la afición para decirle que van a romper el contrato motu proprio.
Y si esa salida se diera los que tienen que fichar a su sustituto son los mismos que están viviendo tranquilos por el grandísimo acierto de haberlo traído. Esa fue la llave de seis temporadas de paz social y alegría deportiva. La caída del Dios del pedestal puede derivar en precipicio. Por tanto, la encrucijada está en darle rienda suelta a la ambición o darle una vueltecita al precioso refrán: “Mejor lo bueno conocido, que lo mejor por conocer”. Jodida decisión, Betis.
