Ramón Vázquez, leyenda del Sevilla, deja el club tras más de 40 años de servicio

Ramón Vázquez, en una entrevista para los medios del club
Ramón Vázquez, en una entrevista para los medios del club. Sevilla FC
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Un año después de la salida de su hijo, cabeza visible del equipo de analistas hasta 2025, Ramón Vázquez (Alcalá de Guadaíra, 14 de febrero 1964) se marcha del Sevilla FC. El que fuera uno de los ídolos del sevillismo durante la década de los ochenta, y que luego tuvo una dilatada trayectoria en distintas labores de la secretaría técnica del club de Nervión, ha anunciado su jubilación con 62 años recién cumplidos y una vida profesional llena de goles en el campo y también en los despachos. Todo un ejemplo de fidelidad, de amor a sus colores. Un hombre que ha estado más de cuatro décadas ligadas a la entidad, en la que, sin levantar nunca la voz, ha recorrido un camino en el que ha dejado una gran huella.

Ramón es la memoria viva de un club que pasó de luchar en la zona media de la tabla en la Primera División con la aspiración de codearse entre los grandes cuando fue uno de sus delanteros, etapa en la que alcanzó la internacionalidad absoluta, a dar el salto a la excelencia europea en su segunda labor dentro de la planificación deportiva. Su jubilación marca el fin de una era en la Secretaría Técnica, ese laboratorio de talento donde, a la sombra de los focos y bajo el liderazgo de Monchi, ayudó a construir la maquinaria que cosechó siete títulos de la UEFA Europa League

Para las generaciones más veteranas, Ramón fue, ante todo, el delantero de la casa. Un ariete con instinto, rápido. Debutó con el primer equipo a principios de los ochenta, en una época donde el Sevilla sobrevivía más por casta que por presupuesto. Su explosión definitiva llegó a mediados de esa década y se convirtió en el referente ofensivo de un equipo que buscaba volver a la grandeza que alcanzó en la primera mitad del siglo XX, en la que logró su único título de campeón de Liga y los primeros de Copa.

Con el Sevilla disputó 230 partidos oficiales en su primer equipo, tras ascender del filial y con una temporada cedido en el Recreativo de Huelva. Fue ahí, después de su cesión, cuando llegó su gran explosión como futbolista. Logró 16 goles en LaLiga, lo que le valió para proclamarse Campeón de Europa sub21 con España y debutar con la absoluta. Su calidad le valió para firmar por un Deportivo de La Coruña que ponía los cimientos del 'Súper Dépor'. Llegó a la ciudad gallega en proceso de recuperación de una grave lesión que le hizo acortar su estancia en la capital coruñesa para acabar la carrera como futbolista con un efímero paso por el Albacete a mediados de los noventa.

Esa retirada prematura debido a las lesiones hizo que Ramón pusiera otra vez rumbo al Sánchez-Pizjuán y se incorporó a la estructura deportiva del Sevilla a finales de los noventa, justo cuando el club tocaba fondo en Segunda División. Entonces fue pieza clave del equipo de ojeadores, recorrió miles de kilómetros, desde estadios de ligas menores en Francia hasta torneos juveniles en Suramérica. Su ojo clínico fue importante para identificar perfiles de jugadores que luego le dieron al club gran rendimiento en el campo y plusvalías millonarias.

Se marcha ahora con el respeto unánime del sector y el cariño de una afición que ve en él a uno de los suyos. Ramón deja el club en un momento de transición, pero con la satisfacción del deber cumplido y haber ayudado a convertir al equipo de su vida en un gigante del continente.

Ramón Vázquez, durante la época de los 80