¿Eder Sarabia renuncia al banquillo de San Mamés?
Gorka Guruzeta coge la racha en 2026, pisa los talones a Harry Kane y advierte a la Real: "Con todo"
Kuitxi Pérez valora el fútbol desplegado por su equipo y la actitud del técnico del Elche CF en Bilbao
Le pesa mucho el apellido a Eder Sarabia. Demasiado. En vez de acicate, es losa. Llegaba a San Mamés para enfrentarse al Athletic Club con el Elche, pero sin 'Dama'. Y lo hacía alabando los buenos tiempos del Ernesto Valverde futbolista, y esos otros de entrenador referencia al que venera. "Cuánto disfrutaba yendo a San Mamés con mi aita; cuánto, gozando del Athletic entrenado por "Txingu". Dicen que el elogio debilita. En el caso que nos ocupa, el perjudicado es el que ensalza. Apuntemos, también, que la noche debilita los corazones. Su punto más débil acabaría mostrándonos Eder Sarabia al final de la partida.
Acabada la batalla, muerta la tropa ilicitana, de sus banquillos partieron los dos entrenadores para encontrarse a mitad de camino. El apretón de manos de rigor. El intercambio de palabras habitual. Debería haber quedado todo ahí. Aquí paz y después gloria. Eder, sin embargo, pretendía ir más allá. Necesidad que no se entiende. Su vigoroso cuerpo se vence hacia Valverde en una imagen de intimidación. Ernesto se incomoda,... Qué pretendes, Eder, acaso no nos hemos dicho lo que escrito está en el manual de los entrenadores. De la fuente del lector de labios estoy leyendo.
Ernesto Valverde quiere darse la vuelta para encarar el túnel de vestuarios. No puede. Eder Sarabia sujeta su brazo derecho
Lo hace con sus manos vigorosas. A cuenta de un penalti, tal vez. Pero, cuál, el cometido por Iñigo Lekue a Germán Valera que André da Silva transformó a la segunda, o el que Gorka Guruzeta clavó luego de que Pedro Bigas le pegara a Aymeric Laporte una patada en la cabeza. "Que me dejes, suéltame, si quieres explicaciones, vete a pedírselas al maestro armero". [acaso Galaxy tenga su dirección].
Amargo trance el que tuvo que pasar el que, con mucho cariño, es llamado "Txingu" por el hijo de Manu Sarabia, que estaba en el palco, junto a su buen amigo Quique Setién. Sarabia, al que Jose Mari Mujika llamó en su día "orfebre de Gallarta". Cuántos pañuelos blancos a su cuenta. Cuántas sonrisas, cuanta emoción, cuantas lágrimas. Cuantos lapiceros escribiendo a la postre, por aquello de la poesía.
Este fútbol que propone Eder Sarabia, en cambio, es incapaz de tocarme la fibra, como sí lo hacían las maneras de su aita, con las que pude convivir unos cuantos años en el patio superior del colegio de la Salle de Sestao. Un Elche que, de haber andado medianamente finos los rematadores del Athletic, se podría haber ido a la caseta del descanso con ese mágico resultado (3-0) que me regaló mi hermano mayor al llevarme por primera vez a San Mamés con motivo de la visita del Córdoba.
Oihan Sancet, Guruzeta, Iñaki Williams, en compañía y en solitario...
Y en el juego combinario, en todo tiempo y lugar, Ruiz de Galarreta, ligando las jugadas con ese don que durante tantas temporadas le robó el Athletic, así como a mí también me lo han robado. Aguantó los noventa y ocho minutos. De no haber sido así, si hubiera mediado el relevo habitual del 60', Galaxy no le habría asistido a Yuri Berchiche para que el 'inmortal' de Zarautz trazara un pase de antología colocando la pelota a la altura de Guruzeta, que, como buen verdugo, mató a Dituro sin que el portero sufriera. 'Yuri renovado' con una cláusula en la que se lea "que pasen treinta años antes de mañana".
Incapaces de aguantar. Dos goles. Por orden. Primero, André da Silva materializando un 'penalti accidental' que Hernández Hernández le cobró a Lekue. Segundo, el que Guruzeta transformó a resultas de la patada que Bigas le propinó a Laporte [89']. Ocho minutos más por jugar. Tiempo de sufrimiento que el Athletic Club se podría haber ahorrado.
Cómo, se me pregunta. Les remito a la primera parte. Cuando a ella volvemos, leemos en el aire de la Catedral las palabras que quedaron flotando, como a la espera. Desde su silencio nos recuerdan las promesas que nos quedan por cumplir desde que, a caballo entre 2011 y 2013, Marcelo Bielsa le recriminara al equipo su "falta de pericia".
.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete
