Celta 1-2 Osasuna: Budimir y Raúl García reinan en el diluvio de Balaídos

El partido se disputó bajo un intenso aguacero en Vigo, con momentos de fuerte granizo
Marco Garcés avanza que Álvaro Núñez estará listo en "una semana o dos"
Dos errores en defensa del Celta, bajo el diluvio de Vigo, fueron suficientes para que CA Osasuna se lleve los tres puntos de Balaídos. Dos centros laterales donde Marcos Alonso y Carl Starfelt quedan señalados meten a los rojillos en la lucha por Europa y prolongan la mala racha de los de Claudio Giráldez. El buen juego, a ráfagas, no fue suficiente para sumar al menos un punto a pesar del gol marcado por Borja Iglesias desde el punto de penalti. Ante Budimir y Raúl García reinaron sobre el verde olívico.
Rayos, truenos, granizo y un aguacero que aterrorizaría al mismísimo Noé porque en Vigo hace más de cuarenta días que llueve sin cesar. Ni siquiera la camiseta del Celta lucía de color celeste. Partido para guerreros en Balaídos. Encuentro para que Fer López recibiese el cariño de su afición siete meses después de su dolorosa salida. No tardó en ganarse el aplauso de la hinchada con varias acciones de auténtica fantasía.
Golpeaban primero los de Giráldez. Javi Rodríguez la mandaba por encima del larguero y Sergio Herrera sacaba con la punta del pie un disparo raso de Hugo Álvarez. El pase lo había trazado, con escuadra y cartabón, Miguel Roman como si Frank Lloyd Wright fuese el autor del mismo. Líneas rectas sobre el agua para que que el espectador disfrutase contemplando embelesado una obra de arte.
Era mejor el Celta. Volvía a querer mandar en un partido como si la sola presencia de Fer López en el campo fuese suficiente argumento para querer ser protagonista como antaño. El Principito quiere sentarse, aunque sea unos efímeros meses, en el trono de Iago Aspas. Buscará que su reinado vaya más allá del 30 de junio. Bajo la batuta de Fer López atacaban los vigueses. Arreciaba de nuevo la lluvia. El celtismo permanecía en sus gradas. Ni los chubasqueros, ni los paraguas eran suficientes para protegerse del granizo.
Caía Boyomo, uno de los baluartes rojillos, entraba Herrando. Al Celta le faltaba el gol para plasmar su superioridad antes de que el césped desistiese de tragar más agua. Ni el alto ritmo del encuentro hacía entrar en calor a los 22 protagonistas de batalla casi naval. En tierra mandaba el Celta, sobre el mar también, pero en el aire había otro rey, Ante Budimir. En el primer centro al área con peligro el croata, el mejor cabeceador del campeonato, se imponía a Starfelt para poner el esférico lejos de los guantes de Andrei Radu.

Llegaba el descanso a Balaídos. Lo necesitaba el Celta a pesar de su reacción casi en el descuento. Había acusado el golpe. Tiempo para recibir instrucciones, secarse y poder recuperar algo de temperatura corporal. Volvían al campo con camisetas nuevas. Secas iban a durar apenas unos segundos porque la lluvia no iba a dar la más mínima tregua. Y con la lluvia golpeando la cara de Borja Iglesias llegaba una jugada que dará más argumentos al pésimo uso del VAR que se hace en LaLiga.
El Panda, disparaba sin más fe que terminar la jugada. Aparecía una mano de Catena tan inocente como clara. Munuera Montero no dudaba, penalti. Se aprestaba Borja Iglesias a lanzarlo. El viento y la lluvia hacían casi imposible el disparo. Parecía que el árbitro estaba esperando a que la climatología diese un mínimo respiro. Pero era la sala VOR quien reclamaba la atención del colegiado. Una posible falta de Fer López sobre Rubén García podía anular el posterior remate del delantero celeste.
El colegiado se acercaba a la pantalla a pie de campo. La imagen se repetía una y otra vez. En algunos planos se podía observar un pisotón del canterano sobre el capitán rojillo. En otros el contacto parecía mínimo. Munuera Montero, ante la incredulidad de Alessio Lisci y de su capitán, mantenía su decisión. Borja iglesias marcaba el tanto del empate engañando a Sergio Herrera. Cualquier decisión estaría bien tomada ante lo dudoso de la jugada. Lo que sí no se puede admitir es la gestión y uso del VAR. Lento, a destiempo y generando todavía más polémica.
Buscaba el Celta la remontada. Lo cierto es que la lluvia había afectado tanto al césped que se hacía complicado avanzar. Óscar Mingueza y Williot Swedberg entraban al campo para darle un empujón al ataque vigués. El sueco, con el 70' pasado, obligaba a sacar de nuevo el pie a Sergio Herrera. Amagaba el Celta, golpeaba Osasuna. Raúl García de Haro hacía el 1-2 en el 79'.
Óscar Mingueza permitía una prolongación de Aimar Oroz que la pelota llegase a las botas de Raúl García. Muy blando en la marca Marcos Alonso, despistado Andrei Radu. El delantero rojillo hacía el 1-2 en el 79'. La segunda ocasión de Osasuna y el segundo gol. No hubo tiempo para el empate. Lo intentó Iago Aspas, casi lo consigue Jones El-Abdellaoui pero supo sobrevivir el equipo de Alessio Lisci para meterse en la lucha por Europa y dejar dudas en un Celta que suma tres jornadas sin ganar.