Va a resultar que el Athletic de Valverde con 10 sí defiende mejor

La expulsión de Aitor Paredes casi acabó con los ataques de la Leonesa en la Copa
El Big Data ratifica el desplome del Athletic de Valverde y exige una reacción en Mallorca
El líder del Athletic Club, Ernesto Valverde, se agarrará siempre al clavo ardiendo en el que se convierte la Copa a partido único. Como una profecía cuyo cumplimiento resulta inevitable. Cuando el fuerte se debilita y el pequeño se agiganta. El Cuco Ziganda sabe que no se verá en una coyuntura semejante. Fiestas en el Reino de León. Un partido de barraca luego de que los dos capitanes llegaran a un acuerdo con un sorteo infantil: "seis cambio y siete acabao". Se cumplió lo convenido. Txingurri habría de poner mucho de su parte para que el duelo copero se convirtiera en un pasacalles.
Transición en el 16' [1-0]. Guruzeta, de volea, en el 26' [1-1]. Tan sólo un minuto necesitó Iván Calero para colocar a la 'Cultu' por delante [2-1]. Coladero vergonzoso, dijo alguien. Defensa de equipo en descenso, apuntó un segundo. Surgió, entonces, Galaxy, para trazar un pase vertical a la zona de influencia. Allá donde Guruzeta, el ariete que recibe, se da la vuelta y mata. Empate [2-2] en el 37'.

El partido desparrame del Athletic Club ante la Cultural Leonesa se las trae
Poco habrá de durar la 'alegría en la casa del rico'. Córner. Mano de Dani Vivian. Penalti. Hasta el central más virtuoso echa un borrón [3-2]. Y cuando el tiempo parece no dar más de sí, Nico Williams, al rescate. Ya era hora. Fuerza un penalti que Oihan Sancet convierte en gol. Y cuando el verde se vacía, en las gradas la gente canta, "En el Reino de León se rifa un pase, al que le toque el número 4: 1, 2, 3 y"...
Ni dominio. Ni amarre. Ni parar el juego para que recibir gol no resulte tan fácil. No se trata de que el Athletic llegue tanto, sino de que la Cultural no llegue nunca. Tuvo que ver Aitor Paredes la tarjeta roja para que del grifo de su rival dejara de manar agua. Y para que se cumpliera la segunda de las profecías con las que Ernesto Valverde llegaba señalado a la contienda: "Con diez se defiende mejor". Paradójico Athletic el que empezó a maniobrar a partir del 55': haciéndose fuerte atrás, la Cultu de Cuco Ziganda se quedaba sin espacios por los que correr.

Sesenta minutos por delante. Para el orden, pero también para la fatiga, locales y visitantes se están dejando el alma en el empeño. Pierden peso, por tanto. 21 gramos por cabeza. Eso es, al menos, lo que Duncan MacDougall dijo que el alma pesaba. También la de Nico Williams. Que terminará derrengado. No están siendo estos 'octavos' escaparate para sus florituras. Y sin embargo, su listeza, su picardía, ese esconder la pelota para que el pie de su marcador encuentre su pierna resultaron decisivos en la suerte de la eliminatoria.
Al filo del descanso, la pelota golpeada por Oihan desde los once metros encontró amparo en la red de Miguel Bañuz. Ya en el 104', Unai Gómez, fresco y potente, se buscó la vida por una banda derecha liberada. Sabiendo que no era solo su vida lo que estaba en juego, sino el pase de su equipo a 'cuartos'. Ligero de equipaje, casi desnudo, como el hijo de la mar que es, el 'txo' de Bermeo.

Pirata que se dispone a 'atracar'. Recorta hacia dentro. Bombardea con su zurda lujosa y dañina. El poste repele el disparo. Y Nicolás Williams, que observaba la maniobra de su compañero, alcanza un balón que convierte en caña con carrete, pita y anzuelo. El cebo es él. Bienaventurado el que da la vida por sus compañeros.
Morir para que el Athletic siga vivo. Unai Gómez no defraudó desde la cal [3-4]. Consumada la eliminatoria, alguien voceó por el campo sus cantinelas. "Seis cambio y siete acabao". O sea, "en el Reino de León se rifa un gato, al que le toque el número cuatro: uno, dos, tres y... [3 - 4].
.- Por Kuitxi Pérez García, Periodista y exjugador del Club Portugalete