Sevilla 0-3 Levante: el habitual ridículo de Año Nuevo en Nervión

Iker Losada, Carlos Espí y Carlos Álvarez anotaron los goles visitantes
Iker Losada manda a callar al Sánchez-Pizjuán y hasta Iván Romero tiene que frenarle
El Levante consiguió un meritorio triunfo (0-3) en el Sánchez-Pizjuán ante un Sevilla grotesco que no solo resucitó a los del Ciutat de Valencia, sino que adelanta otro año horrible en Nervión.
Llegaba el nuevo año al Sánchez-Pizjuán y, sobre el césped, se presentaban dos equipos con la ilusión, y la necesidad, de cambiar su situación. El Sevilla lo hacía tras un digno encuentro en el Santiago Bernabéu, con múltiples bajas y un día altamente desagradable en la ciudad; mientras que el Levante llegaba con nuevo entrenador, cambios en su alineación y nuevos métodos. Arrancaron mejor los visitantes.
Con Carlos Álvarez, Iker Losada e Ivan Romero desordenando a la zaga sevillista, el Levante se hacía dueño del balón y aunque no amenazaba, sí incomodaba, y mucho, a los de Nervión. Matías Almeyda necesitaba reaccionar.
Desde donde estuviese el técnico, pidió cambios en su idea, presión y más ritmo, situación que sus jugadores comprendieron y tras una primera mitad dominados, empezaron a llegar. Anotó Oso, tras un fuera de juego de Juanlu Sánchez que invalidó la jugada, acumuló recuperaciones en zona alta y algún disparo más, pero fue en el último suspiro, con el partido que parecía condenado al descanso, cuando Iker Losada cambiaría todo.
Tras una gran pared en la frontal, el ex del Betis no perdonaría dentro del área, anotaría el primero y mandaría a callar al Sánchez-Pizjuán.
El Levante sobrevive ante un Sevilla incapaz
Tras el paso por vestuarios, Matías Almeyda cambió el sistema, colocó a Adnan Januzaj en banda derecha y el Sevilla, aunque a un ritmo de tortuga, con toques de más y con más corazón que cabeza, empezó a apretar. Sumó un par, entró Isaac Romero y Matías Almeyda, con Javi Martínez como representante sobre el césped, empezaba a pedirle a todo lo que conocía que su equipo consiguiese empatar.
Cambió el año pero no su equipo. El Sevilla sumaba ocasiones, Isaac Romero desperdiciaba alguna, Sow se quedaba a medias en otras y el reloj, poco a poco, iba pasando. Ni por arriba, ni por abajo, ni por banda, ni por el centro, ni con Januzaj, ni con Oso; los locales no encontraban la fórmula ante un Levante que se iba agolpando en área propia y esperaba un contragolpe perfecto para cerrar el partido. Y llegó. A falta de 15' para el final, Carlos Espí aprovecharía una serie de despropósitos defensivos para, tras recibir el balón en la frontal, anotar el segundo.
El público empezó a salir, el Sevilla iba apagándose y ni con la ayuda del VAR, que pitó un penalti en el descuento, consiguió recortar distancias. Isaac Romero tiró de manera lamentable, Ryan acertó y, cuando el reloj agonizaba, Carlos Álvarez, aplaudido por el público, pondría el tercero.
Ridículo sevillista, alegrón para el Levante.
